Regresan los apagones a La Habana: se rompe la “tregua” y vuelve la realidad eléctrica

La calma duró poco. Después de casi una semana sin apagones programados en La Habana, la Empresa Eléctrica volvió a encender —o mejor dicho, a apagar— la molestia en la capital. Este sábado, desde las 6:30 de la tarde, los bloques 3 y 4 quedaron sin servicio, confirmando lo que muchos ya sospechaban: la supuesta estabilidad era puro espejismo.

El bloque 3, como viene siendo costumbre, vuelve a llevarse la peor parte. En los últimos meses ha acumulado más horas de apagón que cualquier otro sector de la capital, dejando claro que la distribución del sacrificio no es precisamente equitativa.

Promesas que no aguantaron ni una semana

Hace apenas unos días, el ministro de Energía y Minas aseguró en la Mesa Redonda que la situación eléctrica se mantendría “estable” hasta finales de mes. Pero la realidad, como siempre en Cuba, va por otro camino.

El propio sistema eléctrico nacional sigue operando al límite. Informes recientes reconocen déficits que han superado los 1,200 MW en horarios pico, con afectaciones prácticamente continuas durante el día . Traducido al cubano de a pie: no hay corriente suficiente, y alguien tiene que quedarse a oscuras.

La Habana no se salva… pero el resto del país sigue peor

Aunque en la capital hubo una breve pausa en los cortes, el resto del país nunca salió del apagón constante. En provincias, los cortes han seguido siendo diarios, largos y desesperantes.

La diferencia es que ahora La Habana vuelve a entrar en el mismo juego. Y cuando eso pasa, es señal de que la crisis está lejos de mejorar.

De hecho, en los últimos meses Cuba ha vivido una cadena de fallas, apagones masivos y colapsos parciales del sistema. Incluso, eventos recientes han dejado millones de personas sin electricidad simultáneamente, afectando hasta dos tercios del país .

Un sistema roto que no levanta cabeza

El problema no es nuevo, ni puntual. Es estructural.

Las termoeléctricas están viejas, el combustible escasea y las averías son cada vez más frecuentes. El resultado es un sistema que no da abasto y que obliga a aplicar apagones como “solución permanente”.

Desde 2024, Cuba arrastra una crisis energética continua marcada por falta de combustible, deterioro de infraestructuras y apagones de hasta 18 horas en algunas zonas