Régimen anuncia la destitución de Alfredo López como director de la Unión Eléctrica en medio del caos energético que sufre Cuba

En medio de apagones que no dan tregua, el régimen volvió a mover sus piezas. Alfredo López Valdés dejó la dirección de la Unión Eléctrica (UNE) y ahora pasa a ocupar un nuevo cargo como director de energía dentro del Ministerio de Economía y Planificación. Un cambio que, lejos de traer calma, levanta más preguntas que respuestas.

El propio funcionario confirmó su traslado en televisión, dejando claro que no sale del sector, sino que ahora tendrá un rol más amplio: supervisar la planificación energética del país. Es decir, seguir metido en el mismo problema… pero desde otra oficina.

Según explicó, su nueva misión será garantizar que la política energética se aplique en toda la economía. En buen cubano: repartir lo poco que hay y tratar de que rinda. Porque él mismo lo reconoció sin maquillaje: el país vive un momento extremadamente complicado en materia de energía.

Y ahí está el detalle.

Porque mientras se habla de planificación, control y estrategia, la realidad en la calle es otra. Apagones de horas, colapsos del sistema eléctrico y una infraestructura que no aguanta más remiendos. Solo en los últimos meses, el país ha sufrido varios apagones masivos, algunos de más de un día completo.

Durante su etapa al frente de la UNE, López Valdés impulsó proyectos como parques solares, intentando dar una imagen de avance. Pero lo cierto es que el sistema termoeléctrico sigue cayéndose a pedazos, y la generación no alcanza para cubrir la demanda.

Su sustituto será Rubén Campos Olmo, otro nombre que entra en escena en medio de la tormenta energética. Pero el cambio de figuras no toca el fondo del problema: un modelo que lleva años sin dar resultados.

Quizás lo más revelador fue cuando le preguntaron qué sentía cada vez que se iba la corriente en su casa. Su respuesta fue directa: que no ha hecho lo suficiente para evitarlo.