Abel Prieto volvió a dejar claro que dentro del aparato ideológico del régimen cubano ya no queda espacio para el debate ni para la diferencia de opiniones. El exministro de Cultura y actual presidente de la Casa de las Américas lanzó una furiosa publicación en redes sociales contra los cubanos que apoyan a Donald Trump, a Marco Rubio y las crecientes presiones de Estados Unidos contra el régimen de La Habana.
Desde su cuenta de Facebook, Prieto calificó a esos cubanos como “anexionistas rabiosos” e incluso aseguró que no merecen ser llamados cubanos. El tono del mensaje fue especialmente agresivo y cargado de resentimiento político, en un momento donde el castrismo enfrenta una presión internacional cada vez mayor y una crisis interna que no deja de empeorar.
En su publicación, el funcionario oficialista describió como “monstruoso” y “repugnante” el respaldo que algunos sectores del exilio cubano han expresado hacia una posible intervención estadounidense o hacia medidas más duras contra el régimen.
Prieto también aseguró sentir una especie de “vergüenza ajena” ante lo que llamó un “torrente vengativo de resentimiento”, antes de rematar con una frase que desató todavía más polémica: “Están enfermos del alma.”
Para intentar darle peso intelectual a su discurso, el exministro recurrió a José Martí, citando la famosa frase “Sin patria pero sin amo”. Luego la utilizó para atacar a quienes respaldan mayor presión contra el castrismo, diciendo que esos cubanos serían “personas sin patria pero con amo”.
El mensaje cerró con una cita del poeta español Dámaso Alonso y el clásico lema propagandístico de “Cuba vencerá”, una consigna que muchos dentro de la isla ya reciben más con agotamiento que con entusiasmo después de décadas de crisis, apagones y represión.
Pero hubo un detalle que llamó especialmente la atención: Prieto acompañó la publicación con imágenes de serpientes venenosas, un gesto que muchos interpretaron como otra muestra del lenguaje de odio y deshumanización que el aparato propagandístico del régimen suele utilizar contra quienes piensan diferente.
Las declaraciones llegan en uno de los momentos más tensos entre United States y Cuba en años recientes.
Desde comienzos de 2026, la administración Trump ha endurecido las sanciones económicas contra el castrismo. Nuevas medidas han congelado activos vinculados al régimen y castigado a empresas extranjeras que mantengan negocios con entidades controladas por La Habana.
Además, Washington ha incrementado la presión energética sobre la isla interceptando tanqueros petroleros y restringiendo el suministro de combustible, golpeando todavía más a un país ya hundido en apagones interminables y escasez generalizada.
En paralelo, Marco Rubio anunció recientemente nuevas sanciones contra GAESA, el poderoso conglomerado militar que controla gran parte de la economía formal cubana y que durante años ha sido señalado como uno de los principales pilares financieros del régimen.
Todo esto ha provocado que algunos sectores del exilio cubano empiecen a hablar abiertamente de una posible acción militar o de escenarios de colapso político dentro de la isla.
Incluso organizaciones del exilio en Doral han respaldado públicamente la idea de una “operación quirúrgica” contra el régimen, mientras encuestas recientes muestran un creciente apoyo entre cubanoamericanos del sur de Florida a medidas más radicales contra La Habana.
Trump también ha alimentado ese debate en varias ocasiones. En declaraciones recientes, volvió a describir a Cuba como un “país fallido” y aseguró que Estados Unidos estaría listo para “ayudar” cuando ocurra el colapso del régimen.
Mientras tanto, el Pentagon ha incrementado vuelos de reconocimiento cerca de Cuba y actualizado planes de contingencia, aunque funcionarios estadounidenses aseguran que no existe una intervención militar inminente.
Dentro de la isla, el régimen intenta responder con discursos de resistencia y propaganda política. Figuras como Miguel Díaz-Canel y Abel Prieto han intensificado sus mensajes nacionalistas mientras el país continúa hundido en una crisis económica y social cada vez más difícil de ocultar.

