La maquinaria financiera del régimen cubano volvió a quedar en el centro de la tormenta este jueves, luego de que el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio anunciara nuevas sanciones contra la general de brigada Ania Guillermina Lastres Morera, junto al conglomerado militar GAESA y la empresa minera Moa Nickel S.A. Todo esto bajo la orden ejecutiva firmada recientemente por Donald Trump, en una ofensiva que sigue cerrándole espacios al aparato económico del castrismo.
Lastres Morera quedó al mando del Grupo de Administración Empresarial de las FAR, más conocido como GAESA, tras la repentina muerte de Luis Alberto Rodríguez López-Calleja en julio de 2022. Aquel hombre, exyerno de Raúl Castro y considerado durante años como el verdadero zar económico de Cuba, había convertido el conglomerado militar en una especie de pulpo gigante que controla desde hoteles hasta bancos, pasando por remesas, comercio en dólares y buena parte del turismo de la isla.
Aunque inicialmente asumió el cargo de manera provisional, en febrero de 2023 el régimen terminó oficializando su nombramiento. Desde entonces, la general ha seguido operando una estructura señalada por Washington como una de las principales herramientas de control económico y político dentro de Cuba.
Nacida en Marianao en 1962, Lastres Morera hizo toda su carrera dentro del aparato militar. Graduada con honores en Economía en la Universidad de La Habana, fue escalando silenciosamente dentro del MINFAR hasta convertirse en la mano derecha financiera de GAESA. Pasó por departamentos económicos, secciones especiales y cargos ejecutivos hasta terminar sentada en la silla más poderosa del entramado empresarial militar cubano.
Pero el asunto no se queda ahí. Mientras el pueblo cubano sigue sobreviviendo entre apagones, escasez y salarios que no alcanzan ni para respirar, investigaciones recientes han sacado a la luz el cómodo entramado internacional alrededor de la familia de la general.
Su hermana, Adys Lastres, aterrizó en Estados Unidos en 2023 y hoy mueve negocios inmobiliarios en Florida. Meanwhile, su hija Any Rodríguez Lastres vive en Panamá y trabaja en el sector portuario internacional después de haber comenzado en la Terminal de Contenedores del Mariel, uno de los proyectos más controlados por el régimen.
Como si fuera poco, reportes periodísticos aseguran que la propia Lastres Morera aparece vinculada a Allicom Limited, una empresa registrada en Reino Unido donde posee el 75% de las acciones. También figura relacionada con propiedades inmobiliarias en Panamá. Vamos, que el “bloqueo” parece no afectar demasiado cuando se trata de los de arriba.
Luis Domínguez, investigador de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, fue directo al grano al afirmar que basta con buscar nombres y registros para entender “dónde termina escondido el dinero que le han quitado al pueblo cubano durante décadas”.
Desde Washington, Rubio fue todavía más contundente. El político cubanoamericano calificó a GAESA como “el corazón del sistema comunista cleptócrata de Cuba”, señalando que el conglomerado militar controla entre el 40% y el 70% de toda la economía formal de la isla.
Y no parece una exageración. Una reciente filtración de documentos internos reveló que GAESA manejaba cerca de 18 mil millones de dólares en activos corrientes hasta marzo de 2024, operando además con total hermetismo y hasta con un sistema tributario paralelo conocido como OATFAR, fuera del control nacional.
El fallecido López-Calleja ya había sido sancionado por la OFAC en 2020 por, según EE.UU., dirigir una estructura que financiaba tanto la represión dentro de Cuba como operaciones ligadas al chavismo en Venezuela. Ahora la presión continúa sobre quienes heredaron ese imperio.
Las nuevas medidas forman parte de una estrategia de máxima presión que desde enero de 2026 ya acumula más de 240 sanciones contra figuras, empresas y estructuras vinculadas al régimen cubano. Según datos revelados por autoridades estadounidenses, también se han interceptado varios tanqueros y reducido drásticamente las importaciones energéticas de la isla.
Y ojo, porque esto parece lejos de terminar. Rubio dejó claro que “vendrán más designaciones en los próximos días y semanas”, una señal de que Washington sigue apuntando directamente a las finanzas del poder militar cubano.

