El influencer Alex Otaola soltó una actualización que ha dado de qué hablar sobre Chocolate MC, quien actualmente cumple una condena de 10 años en el South Florida Reception Center, en Doral. Y lo que se cuenta desde dentro… no es cualquier cosa.
Según el reporte, enviado por alguien que logró hablar directamente con el artista, el reguetonero lleva más de un mes en confinamiento especial, un área donde lo mantienen separado del resto por ser considerado “preso de alto perfil”. En pocas palabras: una prisión dentro de la propia prisión.
El encuentro ocurrió cuando lo sacaron de su celda para una evaluación médica. Apenas fueron unos minutos, pero suficientes para captar cómo está. Y aunque el encierro pesa, el testigo asegura que Chocolate mantiene su actitud, entre risas, comentarios y ese estilo que siempre lo ha caracterizado.
Pero no todo es relajo. El propio artista habría reconocido que su vida antes de caer preso fue un desastre, y ahora asegura estar “entregado a Dios”. Incluso, según el testimonio, dejó atrás sus santos e imágenes religiosas. Un cambio fuerte, que ya venía asomándose desde meses atrás.
El problema está en las condiciones. Chocolate se queja del calor constante, de no ver el sol y de sentirse encerrado sin explicación clara. La claustrofobia le está pasando factura, y lo más duro: lleva más de 30 días sin contacto con su familia.
Aun así, el testigo insiste en algo importante: dentro de la prisión, no ha tenido mal comportamiento que justifique ese nivel de aislamiento. Y ahí es donde empiezan las preguntas.
Este panorama contrasta con lo que denunció su hermana semanas atrás, cuando habló de condiciones mucho más duras, incluyendo falta de higiene y trato cuestionable. Dos versiones que pintan una realidad complicada.
Lo cierto es que el caso de Chocolate MC sigue dando giros. De figura polémica en la música urbana cubana a preso en aislamiento… y ahora con una posible transformación espiritual en marcha.

