La angustia consume desde hace semanas a la familia de Yanet Soto Castellanos, una mujer oriunda de la Isla de la Juventud que desapareció en La Habana junto a su bebé recién nacido mientras atraviesa problemas de salud mental, en otro caso que vuelve a dejar al descubierto la indiferencia y el colapso institucional que vive Cuba.
La denuncia fue hecha públicamente al periodista Alberto Arego por Hipólito Scull, tío de la mujer, quien decidió acudir a redes sociales y medios independientes después de no recibir respuestas reales por parte de las autoridades cubanas.
Según relató, Yanet viajó desde la Isla de la Juventud hacia La Habana y desde entonces la familia perdió completamente el contacto con ella.
La mayor preocupación no es solo la desaparición en sí, sino el delicado estado mental de la mujer y el hecho de que anda acompañada de un bebé recién nacido. “Tememos por la salud de los dos”, explicó desesperadamente el familiar.
Yanet dio a luz el pasado 4 de abril en el Hospital Ginecobstétrico Ramón González Coro, en el Vedado. Pero cuando sus familiares lograron enterarse del nacimiento y acudieron al hospital al día siguiente, la joven madre ya había sido dada de alta sin que nadie pudiera explicar hacia dónde fue ni quién la acompañó.
“Le dieron salida y no saben para dónde cogió”, resumió el tío, reflejando el caos y la falta total de seguimiento que rodea el caso.
A partir de ahí comenzó un recorrido agotador por oficinas estatales, hospitales y estaciones policiales que terminó evidenciando una realidad cada vez más común en Cuba: familias completamente solas frente a situaciones extremas mientras las instituciones simplemente se pasan la responsabilidad unas a otras.
Hipólito acudió inicialmente a Salud Pública en el municipio Cotorro buscando apoyo. Allí, según contó, una funcionaria prácticamente minimizó la gravedad del caso y lo mandó hacia la Policía Nacional Revolucionaria.
La madre de Yanet viajó entonces desde la Isla de la Juventud para sumarse a la búsqueda desesperada de su hija y su nieto. Ambos regresaron al hospital donde nació el bebé y, según explicaron, algunos trabajadores sí intentaron ayudarlos orientándolos hacia una estación policial en Zapata.
Pero lo que encontraron allí fue otra escena típica de la burocracia cubana.
Llegaron en la mañana y terminaron esperando hasta entrada la noche para ser atendidos. Entre pausas, demoras y desinterés, los agentes simplemente les pidieron volver al día siguiente con una foto más reciente de Yanet.
Días después, la policía realizó una llamada telefónica preguntando si la familia había logrado encontrarla por su cuenta. No ofrecieron pistas, avances ni resultados concretos.
Y tristemente, esto ya parece haberse convertido en norma dentro del país.
En los últimos años se han multiplicado en Cuba los reportes de personas desaparecidas, madres extraviadas y menores perdidos, mientras las familias denuncian constantemente la lentitud, indiferencia y falta de mecanismos efectivos de búsqueda por parte de las autoridades.
Muchos cubanos han terminado dependiendo más de Facebook, WhatsApp y medios independientes que de las instituciones oficiales para intentar localizar a seres queridos desaparecidos.
Porque en la Cuba actual, donde el sistema entero se cae a pedazos, incluso encontrar a una persona desaparecida termina dependiendo de la solidaridad ciudadana y no del Estado.
La familia de Yanet decidió entonces autorizar públicamente la difusión de fotografías y números telefónicos con la esperanza de que alguien pueda reconocerla o aportar información sobre su paradero.
Y detrás de toda esta historia queda otra imagen dolorosa del país real que el régimen intenta ocultar: una madre vulnerable desaparecida con su bebé, familiares desesperados tocando puertas que nadie abre y un aparato estatal incapaz de responder incluso en situaciones humanas límite.

