Detectan drogas escondidas en paquetes de rositas de maíz intentando ingresarla por el Aeropuerto José Martí de La Habana

Las autoridades aduaneras cubanas volvieron a reportar un nuevo caso de narcotráfico en el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana, esta vez con metanfetamina escondida dentro de paquetes de palomitas de maíz para microondas.

El hallazgo fue divulgado por Wiliam Pérez González, quien compartió imágenes del operativo a través de redes sociales y confirmó que la sustancia fue detectada durante una inspección de equipajes en la terminal aérea habanera.

Según explicó el funcionario, la droga estaba oculta dentro de varias bolsas de palomitas listas para microondas, una modalidad que vuelve a poner sobre la mesa el creciente uso de productos cotidianos para intentar burlar los controles fronterizos en Cuba.

Las fotografías difundidas por la Aduana muestran varios paquetes intervenidos sobre bandejas de inspección, mientras una de las bolsas aparece abierta con una sustancia blanca cristalina en su interior, presuntamente metanfetamina.

En las imágenes también se observa a un perro detector trabajando junto a agentes antidrogas y una prueba química colorimétrica utilizada para confirmar la presencia del narcótico.

Nueva detección de metanfetamina en el Aeropuerto de La Habana”, escribió Pérez González, destacando además la coordinación entre la Aduana cubana y el llamado Órgano Especializado de Enfrentamiento Antidrogas en frontera.

El caso se suma a una larga cadena de decomisos registrados en lo que va de 2026 en el principal aeropuerto del país, donde el tráfico de drogas parece haberse convertido en un problema cada vez más frecuente y sofisticado.

Y lo más llamativo es el patrón que se repite: alimentos comunes utilizados como escondite.

Hace apenas unas semanas, las autoridades detectaron metanfetamina oculta dentro de un paquete de arroz de la marca Verde Valle. Poco después, fueron descubiertas hojas impregnadas con cannabinoides sintéticos escondidas en cajas de cereales enviadas desde Estados Unidos.

Según datos oficiales, aquella operación evitó la entrada de más de 22 mil dosis de una sustancia considerada muchísimo más potente que la marihuana convencional.

En enero también se reportaron decomisos de marihuana escondida en cereales y refrescos instantáneos, utilizando exactamente la misma lógica: aprovechar productos de apariencia inocente para pasar desapercibidos entre los equipajes y envíos internacionales.

Y como si eso fuera poco, apenas cinco días antes del caso de las palomitas, otro operativo detectó a un pasajero que transportaba decenas de cápsulas de narcóticos dentro de su propio cuerpo.

Todo esto está ocurriendo mientras el régimen intenta endurecer el discurso oficial contra las drogas y reforzar los controles aduaneros tras la entrada en vigor de nuevos decretos-ley aprobados en abril.

Sin embargo, el aumento constante de casos deja preguntas incómodas flotando en el aire.

Porque aunque la propaganda oficial insiste en vender la imagen de una Cuba “blindada” frente al narcotráfico, la realidad parece contar otra historia. El incremento de decomisos evidencia que las redes de tráfico siguen encontrando rutas activas hacia la isla en medio del deterioro económico, la corrupción y el descontrol creciente que vive el país.

Entre 2024 y finales de 2025, las autoridades cubanas aseguraron haber frustrado más de 70 operaciones de tráfico procedentes de al menos 11 países. Pero lejos de transmitir tranquilidad, las cifras muestran que el problema está escalando.

Mientras tanto, el cubano común sigue viendo cómo el país se hunde en una crisis social profunda donde cada vez aparecen más fenómenos antes poco visibles dentro de la isla: drogas sintéticas, violencia, mercado negro desbordado y un deterioro institucional que el régimen intenta maquillar con operativos mediáticos y discursos triunfalistas.