Díaz-Canel confirma el peor escenario: El petróleo ruso se ha acabado y no hay fecha confirmada para un nuevo envío

El propio Miguel Díaz-Canel lo soltó sin mucho maquillaje: el petróleo ruso que llegó a finales de marzo se está acabando y, para rematar, ni siquiera saben cuándo llegará otro barco. La confesión no vino en voz baja, fue durante un evento oficial en La Habana, frente a delegados extranjeros.

Y aquí es donde la cosa se pone seria. Porque no estamos hablando de un retraso cualquiera. Cuba pasó cuatro meses sin recibir combustible del exterior, algo que deja claro el nivel de dependencia total del sistema energético del país.

Según explicó el propio gobernante, el poco alivio que hubo llegó gracias a un cargamento ruso… pero eso fue pan para hoy y hambre para mañana. Ese envío apenas cubría una fracción de lo que necesita la isla y solo alcanzó para estabilizar la situación por unos días.

Ahora el panorama vuelve a lo mismo de siempre: incertidumbre total. Sin combustible, no hay electricidad, no hay transporte, no hay nada que funcione bien. Y eso no es teoría, ya se ha vivido. La crisis energética en Cuba ha provocado apagones masivos, colapso del transporte y afectaciones incluso en hospitales y servicios básicos.

El régimen, como de costumbre, apunta hacia afuera. Hablan de sanciones, de presiones internacionales, de bloqueo… pero evitan decir lo que todo el mundo sabe dentro de la isla: el sistema no tiene cómo sostenerse por sí solo.

Porque si dependes de que llegue un barco para que el país respire… ya el problema no es externo, es estructural.

Y mientras arriba reconocen que no saben cuándo entrará más combustible, abajo la gente se prepara para lo peor. Más apagones, más calor, más crisis. Lo de siempre, pero cada vez más duro.