Famila de cubano muerto en accidente en Santiago en el que estaría involucrado hijo de Juan Almeida habrían recibido 15 mil dólares para guardar silencio

La muerte de Agustín Maceo Perdomo, conocido popularmente en Santiago de Cuba como “Pacolo”, sigue levantando tensión e indignación en el barrio de Chicharrones, donde el caso se comenta entre susurros, miradas desconfiadas y un miedo que muchos vecinos ya ni intentan esconder.

Pacolo falleció después de permanecer varios días en estado crítico tras un accidente ocurrido en la madrugada del 1 de mayo. Desde entonces, numerosas versiones han apuntado hacia Juan Guillermo Almeida, conocido artísticamente como JG e hijo del fallecido comandante Juan Almeida Bosque. Aunque hasta ahora no existe confirmación oficial sobre una responsabilidad directa, en la calle el tema sigue creciendo y las dudas cada día pesan más.

El periodista independiente Yosmany Mayeta Labrada, quien ha seguido el caso desde las primeras denuncias, publicó recientemente nuevos detalles que han encendido todavía más las alarmas. Según testimonios enviados a su página, tanto el velorio como el entierro de Pacolo estuvieron rodeados de una presencia inusual de hombres vestidos de civil y personas presuntamente vinculadas al DTI.

Vecinos aseguran que la funeraria permaneció bajo vigilancia constante y que durante las honras fúnebres se observaron movimientos poco comunes, incluyendo carros modernos entrando y saliendo del lugar y una organización que muchos califican como “extraña” para un caso que oficialmente sigue presentado como un accidente.

En Chicharrones, sin embargo, la percepción es otra muy distinta. Allí mucha gente evita hablar del tema en voz alta, pero el malestar se siente. Algunos residentes aseguran que nunca habían visto semejante despliegue alrededor de un funeral común y corriente. En buen cubano: la gente huele que aquí hay algo raro.

Para quienes conocían a Pacolo, el dolor va mucho más allá de la noticia policial. Los vecinos lo describen como un hombre humilde, cercano y muy querido en la comunidad. Su forma popular de hablar y tratar a la gente hizo que incluso una pequeña Mipyme en los alrededores del mercado de Chicharrones llevara el nombre de “Vacán”, una expresión muy ligada a su personalidad.

Pero mientras el barrio sigue llorando la pérdida, también comenzaron a circular versiones que han aumentado todavía más las sospechas. Según información divulgada por Mayeta Labrada, existirían rumores sobre supuestas ayudas económicas y materiales entregadas a familiares de Pacolo después de su muerte.

Entre las versiones mencionadas aparecen desde apoyo financiero hasta vehículos para el traslado de familiares durante el funeral, además de una presunta moto 125 cc nueva y una cantidad de dinero que rondaría los 15 mil dólares.

Nada de esto ha sido confirmado oficialmente. Pero en un país donde el poder acostumbra manejar muchas cosas en silencio y donde los hijos de figuras históricas del régimen continúan moviéndose con privilegios intocables, las especulaciones han explotado rápidamente.

Para muchos vecinos, esos presuntos gestos no parecen actos de solidaridad, sino posibles intentos de bajar la presión pública y enfriar el escándalo antes de que el caso crezca más. Y ahí es donde vuelve a aparecer la desconfianza profunda que existe hacia las instituciones cubanas.

“Al final el dinero vale más que la vida humana”, escribió una persona en mensajes enviados a la página de Mayeta Labrada. Una frase corta, dura y que resume bastante bien el sentimiento que hoy se respira en parte de Santiago de Cuba.

Porque en medio del silencio oficial, la vigilancia discreta y las versiones cruzadas, mucha gente teme que el caso de Pacolo termine perdido entre rumores, compensaciones privadas y una investigación sin transparencia. Otra más. Como tantas cosas en Cuba.