Habaneros denuncias desigualdades y privilegios en los apagones que ya se extienden por más de 15 horas continuas en la capital cubana

La paciencia de los habaneros parece haber llegado al límite. Este viernes las redes sociales explotaron con denuncias, quejas y mensajes cargados de rabia contra los apagones interminables que siguen golpeando a la capital cubana, mientras cada vez más personas aseguran que ciertos circuitos “privilegiados” permanecen encendidos aunque barrios enteros lleven días hundidos en la oscuridad.

La frase que más se repite entre los comentarios resume perfectamente el sentir popular: “En el bloque del jefe de la UNE sí hay corriente”.

Según el más reciente parte de la Unión Eléctrica, el Sistema Eléctrico Nacional amaneció prácticamente colapsado, con apenas 1,400 MW disponibles frente a una demanda de 2,740 MW. Eso dejó más de 1,300 MW sin cubrir desde horas tempranas del día. Y para la noche, el panorama pinta todavía peor, con déficits que podrían superar los 1,700 MW.

Mientras tanto, en La Habana el desastre fue total durante la jornada anterior. El servicio eléctrico estuvo afectado prácticamente las 24 horas y la Empresa Eléctrica reconoció que tuvo que apagar circuitos de emergencia sin poder restablecerlos después.

Pero más allá de los números y los partes técnicos repetidos hasta el cansancio por el régimen, lo que realmente tiene a la gente encendida es la desigualdad descarada en los cortes.

En grupos de Facebook vinculados a la Empresa Eléctrica de La Habana comenzaron a acumularse testimonios de vecinos denunciando que mientras algunos pasan noches enteras sudando, sin dormir y sin agua, otros circuitos permanecen iluminados como si estuvieran en otro país.

«Los circuitos del Bloque 3 en Querejeta, Playa, llevamos tres noches sin corriente, hoy desde las dos de la tarde sin corriente y sin esperanza de que la pongan. Hasta cuándo es el abuso, y que no digan más mentiras de que todos los bloques están apagados, que desde donde yo vivo veo que hay bloques encendidos. Toda la zona de la avenida 19 desde la calle 70 y hasta 84 no se le va la corriente y ellos son bloque 3 como yo. El problema es que todos dicen que alli hay varias MiPymes que han pagado a los de la UNE para recibir esa tranquilidad de que no se las quiten», escribió una internauta.

Y claro, en un país donde el descaro institucional ya parece parte del paisaje, muchos cubanos sienten que el problema no es solo la falta de energía, sino la corrupción y los privilegios de siempre.

Otra habanera del Vedado fue todavía más directa y acusó a las autoridades de faltar el respeto al pueblo mientras existen circuitos que “casualmente” jamás sufren apagones aunque no tengan hospitales ni instalaciones estratégicas cerca.

Desde Tejas, otra mujer describió una escena que ya se ha vuelto tristemente cotidiana en Cuba: noches enteras sin dormir, calor insoportable y familias incapaces siquiera de bombear agua para sobrevivir el día siguiente.

Entre tantos comentarios cargados de impotencia también aparecieron voces intentando evitar enfrentamientos entre vecinos. Algunos usuarios pidieron no caer en divisiones internas y recordaron que ningún cubano merece vivir bajo estas condiciones miserables mientras el régimen sigue vendiendo discursos triunfalistas en televisión.

La realidad es que la crisis energética cubana hace rato dejó de ser algo puntual. El problema ya es estructural y el sistema eléctrico está prácticamente hecho pedazos.

La termoeléctrica Antonio Guiteras, una de las principales plantas del país, salió nuevamente de servicio el pasado 5 de mayo tras sufrir su octava avería del año. A eso se suman fallas en otras centrales importantes y varias unidades paralizadas por mantenimiento o falta de combustible.

Y hablando de combustible, ahí mismo está otra de las grandes tragedias del momento. El único alivio importante que recibió Cuba este año fue el petróleo enviado por Rusia a bordo del tanquero Anatoli Kolodkin. Pero esas reservas prácticamente ya desaparecieron.

El propio Miguel Díaz-Canel reconoció hace pocos días que ese petróleo “se agota ya” y admitió que ni siquiera saben cuándo volverá a entrar combustible al país. Una confesión brutal que dejó claro el nivel de desesperación energética que enfrenta la isla.

Por si fuera poco, un segundo barco ruso permanece todavía navegando en el Atlántico sin un destino confirmado, aumentando aún más la incertidumbre.

Mientras tanto, el nuevo director de la UNE, Rubén Campos Olmo, heredó un sistema al borde del colapso y curiosamente viene precisamente de dirigir la termoeléctrica Guiteras, la planta que más problemas ha dado este año.

La única esperanza inmediata que intenta vender el régimen es que la Guiteras pueda volver a sincronizar antes del Día de las Madres y aportar unos 200 MW al sistema. Pero en Cuba ya casi nadie cree en fechas, promesas ni discursos oficiales.