La llamada Feria Comercial, Agropecuaria y Gastronómica organizada este sábado en Camagüey por el Día de las Madres terminó convirtiéndose en otro papelazo del régimen en redes sociales. Lo que las autoridades intentaron vender como una celebración para el pueblo acabó desatando una avalancha de críticas, burlas e indignación entre cubanos cansados de los precios abusivos, los apagones y la miseria cotidiana.
El evento se desarrolló desde temprano en varias zonas de la ciudad, incluyendo el estadio Cándido González, la Trocha del INRA y los alrededores del CopaCabana. Según la propaganda oficial difundida por Radio Cadena Agramonte, participaron más de 240 establecimientos con supuestas ofertas de viandas, hortalizas, granos, carbón vegetal y productos cárnicos.
Pero una vez más, la realidad del cubano de a pie chocó de frente con el triunfalismo del Partido Comunista.
El coordinador gubernamental Reinaldo Aguilar Cruz aseguró que en la feria participaron decenas de entidades estatales, actores económicos y bases productivas. Mientras tanto, dirigentes provinciales del PCC recorrieron el lugar intentando proyectar una imagen de normalidad en medio del desastre económico que vive la provincia.
Entre ellos estuvo Walter Simón Noris, quien admitió que todavía no logran satisfacer las necesidades del pueblo, aunque rápidamente intentó justificar la situación hablando de limitaciones económicas y falta de combustible.
Pero en los comentarios de Facebook, la gente habló mucho más claro.
Y sin maquillaje.
Uno de los mensajes más compartidos resumió perfectamente el sentimiento general: “La carne es para los jefes”.
La frase explotó en redes porque refleja exactamente lo que muchísimos cubanos sienten desde hace años: que en Cuba las pocas cosas buenas que aparecen nunca terminan realmente en manos del pueblo.
Otros usuarios cuestionaron directamente los llamados “precios asequibles” promocionados por los organizadores. Un simple boniato llegó a costar cifras absurdas para el salario promedio cubano, mientras muchos denunciaban que además los productos eran de pésima calidad.
Pero quizás uno de los comentarios más duros fue el de una mujer que describió la verdadera situación de las madres cubanas hoy en la Isla: apagones constantes, refrigeradores apagados, falta de efectivo y salarios que no alcanzan ni para comprar comida básica.
Y ahí está el verdadero problema.
Mientras el régimen organiza ferias propagandísticas para tomarse fotos y simular normalidad, millones de cubanos sobreviven literalmente al día.
Las críticas también apuntaron directamente a los apagones, que continúan golpeando fuertemente a la población incluso durante fechas sensibles como el Día de las Madres. Mucha gente cuestionó cómo se supone que una familia compre alimentos si después no tiene electricidad para conservarlos.
Otros fueron todavía más directos y calificaron la feria como “un circo”.
La molestia no surge de la nada. En los últimos meses, eventos similares organizados por el gobierno han recibido exactamente la misma reacción popular. Hace apenas unos días, la feria “Arte para Mamá” en Sancti Spíritus también fue destrozada en redes por vender productos imposibles de pagar para cualquier trabajador normal.
Y en abril, una cubana en Cienfuegos mostró cómo ni siquiera 2,500 pesos le alcanzaban para comprar carne en otra feria estatal, donde una libra de bistec costaba mil pesos.
El caso de Camagüey es todavía más simbólico porque la provincia atraviesa una situación especialmente crítica.
En febrero, las autoridades tuvieron que suspender rutas interprovinciales y limitar severamente la venta de combustible debido a la escasez extrema de diésel. En algunos momentos apenas existía una sola guagua diaria hacia La Habana.
A eso se sumó un escándalo de corrupción que golpeó directamente a la cúpula provincial del PCC, cuando un alto dirigente fue destituido tras descubrirse el desvío de combustible destinado a hospitales y policlínicos.
Mientras tanto, el salario medio en Cuba ronda cifras que equivalen apenas a unos pocos dólares mensuales en el mercado informal, mientras sobrevivir realmente exige ingresos varias veces superiores.
La encuesta “En Cuba Hay Hambre 2025” confirmó además algo que ya millones viven diariamente: casi uno de cada tres hogares cubanos tiene al menos una persona que se acuesta sin comer.
Por eso cada vez más cubanos reaccionan con rabia cuando ven estas ferias oficiales llenas de propaganda y discursos triunfalistas.
Porque detrás de las fotos, las pancartas y los recorridos de dirigentes, la realidad sigue siendo la misma: precios imposibles, hambre, apagones y un pueblo agotado de sobrevivir mientras el régimen continúa fingiendo que todo está bajo control.

