La Unión Eléctrica (UNE) salió este viernes a cantar victoria anunciando el supuesto “restablecimiento total” del Sistema Electroenergético Nacional (SEN), después de enlazar finalmente la provincia de Granma a las 3:09 de la tarde. Minutos antes, a las 2:44 p.m., había entrado en funcionamiento la Unidad 6 de la termoeléctrica Máximo Gómez.
“Queda restablecido el Sistema Electroenergético Nacional”, publicó la UNE en redes sociales, intentando vender como normalidad lo que en realidad sigue siendo un sistema colapsado y sostenido con alambres. Durante más de 24 horas, provincias como Santiago de Cuba, Granma y Guantánamo sobrevivieron desconectadas del resto del país, funcionando como microsistemas aislados en medio de la crisis energética más grave en décadas.
Todo comenzó en la madrugada del jueves 14 de mayo, cuando la termoeléctrica Antonio Guiteras volvió a fallar. A las 4:58 a.m., la principal planta generadora del país salió de servicio por un salidero en la caldera. Sí, otra vez. Ya es la novena avería de la Guiteras en lo que va de 2026, una cifra que retrata perfectamente el estado ruinoso del sistema eléctrico cubano.
Poco más de una hora después, a las 6:09 a.m., ocurrió el colapso parcial del SEN. Desde Ciego de Ávila hasta Guantánamo, millones de cubanos quedaron sin corriente mientras el país apenas disponía de 636 MW para enfrentar una demanda de 2,420 MW. Un desastre total.
La reconexión fue lenta y desesperada. Primero enlazaron Ciego de Ávila, luego Camagüey y después Las Tunas. Pero el oriente cubano siguió prácticamente apagado hasta este viernes.
Y cuando parecía que algo empezaba a estabilizarse… volvió otro golpe. La Unidad 1 de la CTE Felton salió nuevamente del sistema a la 1:13 de la tarde, apenas dos horas y media después de haber sincronizado con el SEN. La causa oficial fue un problema en el calentador de baja presión. Traducido al lenguaje de la calle: otra termoeléctrica rota más en un país donde nada aguanta dos días funcionando.
Fue finalmente la entrada de la Unidad 6 de la Máximo Gómez la que permitió completar la reconexión nacional. Pero ojo, porque el régimen intenta manipular el término “restablecimiento”. Que el sistema esté conectado no significa que haya electricidad estable ni mucho menos que se acabaron los apagones.
De hecho, el propio parte oficial de la UNE dejó claro el desastre: a las 6:30 de la mañana había apenas 1,241 MW disponibles frente a una demanda de 2,800 MW. Eso significa más de 1,500 MW de afectación. Para el horario pico nocturno, el déficit proyectado superaba los 1,600 MW.
Y por si fuera poco, el miércoles 13 de mayo Cuba rompió otro récord de apagones: 2,153 MW de déficit a las 9:30 de la noche. Una cifra brutal que deja a oscuras a medio país.
Mientras tanto, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, reconoció públicamente algo que ya todo cubano sabía: Cuba se quedó sin combustible. Según admitió el funcionario, el país no tiene “absolutamente nada” de fuel ni diésel, sobreviviendo únicamente con gas acompañante. Él mismo describió el escenario como “agudo, crítico y extremadamente tenso”.
La situación empeoró después de agotarse las 100 mil toneladas de petróleo ruso que habían llegado a finales de marzo. Desde entonces, no se han confirmado nuevos envíos. Venezuela dejó de mandar crudo desde noviembre de 2025 y México cortó suministros en febrero de este año.
La Guiteras, considerada la joya del sistema eléctrico cubano, lleva más de 15 años sin un mantenimiento capital serio. El último ocurrió en 2010. Su propio director, Román Pérez Castañeda, admitió que la planta necesita al menos seis meses parada para una reparación profunda, aunque reconoció que “el país no puede permitírselo”. O sea, seguir explotándola hasta que reviente por completo.

