El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, lanzó este viernes una de las acusaciones más demoledoras realizadas hasta ahora contra Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), el gigantesco emporio económico manejado por las Fuerzas Armadas del régimen cubano.
En declaraciones divulgadas en redes sociales y difundidas por el periodista Eric Daugherty, Rubio aseguró que GAESA acumula más dinero que el propio gobierno cubano mientras el pueblo sigue hundido en apagones, hambre y miseria.
“Es una empresa creada por generales en Cuba que ha generado miles de millones de dólares y ni un solo centavo beneficia al pueblo cubano”, afirmó Rubio con tono tajante.
El jefe de la diplomacia estadounidense insistió en que existe una enorme diferencia entre el Estado cubano y el poder económico real que controla la cúpula militar.
“Existe el gobierno cubano… y después está esta empresa privada que tiene más dinero que el propio gobierno”, dijo. Y la frase cayó como una bomba.
Según Rubio, GAESA opera prácticamente como un Estado paralelo dentro de Cuba, controlando sectores estratégicos de la economía mientras el cubano común apenas sobrevive entre salarios pulverizados y escasez de alimentos.
“Ni un camino, ni un puente, ni un grano de arroz para el pueblo”, disparó el secretario de Estado, dejando claro que Washington considera al conglomerado militar como el principal símbolo de corrupción y enriquecimiento de la élite castrista.
Las cifras que maneja el Departamento de Estado son brutales.
Washington estima que los ingresos de GAESA podrían triplicar el presupuesto oficial del Estado cubano. Y filtraciones financieras analizadas recientemente por el economista Pavel Vidal y medios internacionales apuntan incluso a que el conglomerado maneja cifras superiores a tres veces el presupuesto nacional.
En otras palabras: el verdadero poder económico de Cuba no estaría en manos del gobierno visible, sino de la maquinaria militar construida durante décadas alrededor del castrismo.
Rubio también denunció que GAESA mantiene activos multimillonarios ocultos en el extranjero, con cuentas y estructuras financieras fuera de Cuba valoradas en hasta 20 mil millones de dólares.
Mientras tanto, dentro de la isla, millones de personas siguen haciendo colas eternas para conseguir comida, soportando apagones de más de 20 horas y viendo cómo el país entero se desmorona.
“Estamos sancionando a una empresa que toma todo lo que genera dinero en Cuba y lo mete ilegalmente en los bolsillos de unos pocos”, aseguró Rubio.
El funcionario dejó claro además que las sanciones no están dirigidas contra el pueblo cubano, sino contra la estructura militar y política que controla la riqueza del país.
“Eso no son sanciones contra los cubanos. Los cubanos no se benefician de GAESA”, insistió.
Junto al conglomerado militar también fueron sancionadas Ania Guillermina Lastres Morera, actual presidenta ejecutiva del grupo y general de brigada de las FAR, además de Moa Nickel S.A. (MNSA) y varios funcionarios y entidades vinculadas al aparato militar del régimen.
Todo esto forma parte de la nueva ofensiva impulsada por Donald Trump mediante la Orden Ejecutiva 14404, firmada el pasado 1 de mayo, que amplía las sanciones contra Cuba y abre la puerta a medidas secundarias contra empresas extranjeras que hagan negocios con estructuras controladas por el castrismo.
Y ahí está otro punto clave.
Las compañías internacionales que continúen operando con GAESA tienen hasta comienzos de junio para cortar vínculos o podrían enfrentar consecuencias económicas severas por parte de Washington.
GAESA no nació ayer. Fue creada por Raúl Castro durante el llamado Período Especial, cuando el régimen necesitaba desesperadamente construir una maquinaria financiera capaz de sobrevivir tras la caída de la Unión Soviética.
Con el tiempo, el conglomerado terminó apoderándose de hoteles, puertos, tiendas en divisas, bancos, inmobiliarias, turismo, exportaciones y buena parte del flujo de dólares que entra al país.
Todo ello funcionando bajo una opacidad casi absoluta.
Según denuncias internacionales, GAESA opera mediante estructuras registradas en paraísos fiscales y empresas en terceros países para evadir sanciones y ocultar movimientos financieros.
Mientras tanto, el cubano de a pie sigue escuchando el mismo cuento oficial de “resistencia” y “bloqueo”, aunque cada vez más personas dentro y fuera de la isla señalan directamente a la cúpula militar como responsable principal del saqueo económico nacional.
Y por lo visto, la presión apenas comienza.
Rubio cerró sus declaraciones con una frase que en La Habana seguramente retumbó fuerte: “Las sanciones comenzaron ayer… y vienen muchas más”.

