El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, soltó una bomba política al acusar directamente al régimen cubano de servir de plataforma para operaciones de inteligencia de China y Rusia, algo que calificó como una amenaza seria para la seguridad nacional estadounidense.
Desde Washington, y sin pelos en la lengua, Rubio dejó claro que no van a tolerar presencia militar o de espionaje extranjera tan cerca de sus costas. En una entrevista transmitida por Fox News, aseguró que bajo el liderazgo de Donald Trump, esa situación “simplemente no va a pasar”.
Pero la cosa no se quedó en discurso político. Rubio puso a Cuba en el centro de un ajedrez geopolítico caliente, señalando que el régimen no solo tiene al país hundido económicamente, sino que además le ha abierto la puerta a enemigos estratégicos de Estados Unidos.
Según sus palabras, La Habana ha permitido que estos actores operen “a sus anchas”, afectando directamente los intereses de Washington. Y no es cuento: reportes recientes del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales respaldan estas denuncias.
Ese análisis detectó al menos cuatro puntos en la isla donde China estaría moviendo fichas de inteligencia: Bejucal, El Wajay, Calabazar y El Salao. Este último, en Santiago de Cuba, está peligrosamente cerca de la Base Naval de Guantánamo, lo que levanta todas las alarmas.
Imágenes satelitales indican que estas instalaciones han crecido desde 2021 y cuentan con tecnología capaz de vigilar a miles de kilómetros, lo que amplía el alcance del espionaje sobre EE.UU. y la región.
Y como si fuera poco, Rusia también está metida en el juego. Moscú mantiene su propia infraestructura de inteligencia en la isla y, según datos citados por funcionarios estadounidenses, ha reclutado miles de cubanos para la guerra en Ucrania. Se habla incluso de cifras que podrían llegar a los 20 mil.
Ante este panorama, Washington no se ha quedado cruzado de brazos. En febrero, un avión espía estadounidense sobrevoló la zona como parte de una operación para medir capacidades militares en la isla. Traducido al cubano: te están mirando de cerca.
Todo esto forma parte de la estrategia de presión que impulsa Trump desde inicios de año. A finales de enero, declaró a Cuba como una amenaza extraordinaria y activó medidas económicas fuertes, incluyendo sanciones a países que sigan abasteciendo al régimen.
Mientras tanto, la realidad dentro de la isla sigue en caída libre. La economía ha perdido casi una cuarta parte de su tamaño desde 2019, y la gente siente que esto está peor que en pleno Período Especial. Más del 80% de la población lo percibe así.
Y en el tema de derechos humanos, más de lo mismo. Aunque el régimen anunció la liberación de más de dos mil presos, los presos políticos se quedaron fuera, según denuncian organizaciones internacionales.
Rubio ya venía calentando motores. A principios de abril dejó caer que venían cambios en la política hacia Cuba. Ahora, con este nivel de presión, todo apunta a que el pulso entre Washington y La Habana va a subir de temperatura… y rápido.

