María Elvira le envía mensaje a Trump sobre una posible intervención militar en Cuba: “Los cubanos esperan que usted dé la orden”

La congresista republicana María Elvira Salazar reaccionó este martes al inesperado mensaje publicado por Donald Trump sobre Cuba, y le dejó claro que, para buena parte del exilio cubano, ya no se trata de seguir hablando… sino de actuar.

Todo comenzó cuando Trump escribió en Truth Social, justo antes de viajar hacia China, que ningún republicano le había hablado nunca sobre Cuba y aseguró que la isla “es un país fallido” que “solo va hacia abajo”. Además, afirmó que “Cuba pide ayuda” y dejó caer la posibilidad de futuras conversaciones.

La frase cayó como una bomba política en el sur de Florida, especialmente entre los legisladores cubanoamericanos que llevan meses empujando una línea mucho más dura contra La Habana.

Salazar respondió rápidamente en X con un mensaje cargado de presión política y simbólica. Sin enfrentarse directamente al presidente, la congresista prácticamente lo colocó en el centro de la responsabilidad histórica sobre el futuro de Cuba.

Según expresó, los republicanos saben que Trump sería la única figura capaz de lograr la liberación de la isla después de más de seis décadas de dictadura.

Y fue todavía más lejos.

La congresista aseguró que tanto los cubanos dentro de la isla como el exilio en Miami están esperando una decisión definitiva. “Estamos esperando que dé la orden”, vino a decir en un tono que reflejaba impaciencia, expectativa y presión acumulada dentro del sector más duro del exilio cubano.

También mencionó directamente al secretario de Estado Marco Rubio, presentándolo como la figura encargada de ejecutar esa estrategia contra el régimen.

El mensaje dejó clara una realidad que lleva meses creciendo en Washington: aunque la administración Trump ha impuesto una cantidad histórica de sanciones contra Cuba, muchos dentro del exilio consideran que todavía falta el golpe político definitivo.

Desde enero de 2026, la Casa Blanca ha endurecido notablemente la presión sobre La Habana. Entre sanciones financieras, restricciones energéticas y operaciones contra embarcaciones que abastecen a la isla, el régimen ha sufrido un golpe severo en su acceso a combustible y recursos.

Las medidas también han apuntado directamente a GAESA, el gigantesco entramado militar-empresarial que controla buena parte de la economía cubana y que durante años ha funcionado como la verdadera caja fuerte del poder castrista.

Rubio describió recientemente esa estructura como un sistema diseñado para quedarse con todo el dinero que genera el país mientras el pueblo sobrevive entre miseria y apagones.

Y precisamente ahí es donde el discurso oficial del régimen empieza a chocar violentamente con la realidad.

Cuba atraviesa actualmente una de las peores crisis económicas y energéticas de las últimas décadas. Los apagones alcanzan hasta 25 horas diarias en muchas zonas del país, mientras la economía continúa desplomándose y miles de cubanos siguen huyendo de la isla.

A pesar de eso, las negociaciones entre Washington y La Habana no han avanzado. En abril, una delegación estadounidense viajó a Cuba en la primera visita oficial de este tipo desde 2016, pero las conversaciones terminaron estancadas después de que el régimen rechazara las exigencias relacionadas con reformas políticas y presos políticos.

La respuesta oficial desde La Habana ha sido la misma de siempre: resistencia, propaganda y cero concesiones.

De hecho, el embajador cubano ante la ONU resumió recientemente la postura del régimen con una frase que dejó claro que no tienen intención de ceder: “Rendirse no está en nuestro diccionario”.

Mientras tanto, el viaje de Trump a China añade otro ingrediente geopolítico a toda esta historia. Pekín ha pedido públicamente a Washington que levante las sanciones contra Cuba, dejando claro que la isla también se ha convertido en un punto sensible dentro del pulso entre las grandes potencias.

Pero desde Washington, Rubio ha insistido en que las sanciones seguirán aumentando hasta que el régimen cubano implemente cambios políticos y económicos reales.