El periodista cubano en el exilio Juan Manuel Cao puso sobre la mesa un tema que está dando de qué hablar: el nacimiento del Partido Liberal Ortodoxo Cubano (PLOC), impulsado por la activista Amelia Calzadilla desde Madrid, adonde llegó en 2025 tras escapar de la represión del régimen.
Desde el arranque, Cao dejó clara su postura, apostando por la participación política como vía necesaria para el cambio. “No se trata de afinidad, sino de que es un paso importante”, vino a decir, destacando el valor de que nuevas voces, especialmente jóvenes, entren en el escenario político cubano.
Calzadilla, sin rodeos, explicó que su proyecto se mueve dentro de un enfoque liberal al estilo europeo, no el concepto que se maneja en Estados Unidos. Es decir, una visión más cercana al libre mercado, con énfasis en justicia, dignidad y prosperidad, inspirada en el pensamiento martiano.
El nombre del partido no es casual. Según ella, el término “ortodoxo” busca rescatar las raíces del liberalismo clásico, sin vínculos con el histórico Partido Ortodoxo de Chibás. Aquí no hay nostalgia política, sino intención de construir algo nuevo. Un proyecto pensado directamente para una transición democrática en Cuba, sin medias tintas.
Lo curioso es que Calzadilla no empezó en esto por vocación política. Su salto vino después de denunciar problemas cotidianos en La Habana, como la escasez de gas. A partir de ahí, el acoso del aparato represivo la empujó al foco público. “Me hicieron opositora”, ha dicho en varias ocasiones, dejando claro que fue el propio sistema el que la empujó a este camino.
Hoy, ya desde el exilio, no solo forma parte de plataformas pro-democracia, sino que aspira a regresar a Cuba y participar en un futuro parlamento. Un mensaje que conecta fuerte con una diáspora que anda buscando caras nuevas y propuestas claras.
El anuncio del PLOC cayó como chispa en redes. Apoyo masivo desde el exilio, con muchos pidiendo incluso que Calzadilla dé el salto a una candidatura presidencial. Pero como era de esperar, no todo ha sido aplausos.
Desde el aparato oficialista, la reacción no tardó. Programas como “Con Filo” intentaron ridiculizar la iniciativa, tirando de sarcasmo y propaganda. La respuesta de Calzadilla fue directa, sin bajarse del ring, demostrando que está dispuesta a jugar en serio en este terreno.
En medio del ruido, una idea resume bien el momento: “No basta con denunciar, hay que construir el país que viene”. Y ahí está la clave. Mientras el régimen sigue aferrado al control, empiezan a surgir propuestas que, guste o no, están pensando en lo que vendrá después.

