En Cuba, el problema ya no es solo encontrar comida… es poder pagarla. Así lo dejó claro una creadora conocida como SoyRosi Vlogs, quien recorrió el famoso “mercado de los chinos” en Holguín y soltó una verdad que duele: hay productos, pero no dinero.
Desde el reparto Lenin, la joven mostró puestos llenos de viandas, arroz, frijoles, aceite, carne y pollo. A simple vista, parece que todo está resuelto. Pero cuando empiezan a salir los precios, la realidad cae como un cubo de agua fría.
Un cartón de huevos puede costar más de 3,000 pesos. El pollo, en paquetes de 10 libras, supera los 5,000. Y ahí es donde está el verdadero problema: no es la oferta… es el acceso.
“El tema no es si hay o no hay comida, es si se puede comprar”, dijo en su video. Y con eso resumió lo que vive medio país.
El lugar, conocido popularmente como “el mercado de los chinos”, no es más que una calle convertida en punto de venta improvisado. Algo así como un reflejo del sistema: todo informal, todo caro y todo fuera del alcance del cubano de a pie.
Las redes no tardaron en explotar. Comentarios de jubilados y trabajadores estatales dejaron claro el panorama: con una pensión apenas alcanza para sobrevivir, mucho menos para alimentarse bien.
Una usuaria lo dijo sin filtro: con su chequera solo puede comprar huevos una vez al mes. Otro fue más directo: “Si no puedo comprar, es como si no hubiera”.
Y ahí está la gran contradicción que el régimen no puede esconder: mercados llenos no significan bienestar. Significan desigualdad cuando la mayoría no puede acceder a lo que ve.
Mientras tanto, la economía sigue arrastrando errores de décadas. Cuba importa la mayor parte de los alimentos y produce muy poco internamente. El resultado es este: dependencia, precios inflados y una población cada vez más golpeada.
Hasta desde el propio gobierno han reconocido lo evidente: con los salarios actuales, vivir es casi imposible.

