A pocas semanas de graduarse, estudiantes de sexto año de Medicina en Santiago de Cuba denunciaron que el régimen cubano decidió interrumpir sus rotaciones hospitalarias para obligarlos a participar en una semana completa de “Preparación para la Defensa”, una actividad militar de asistencia obligatoria que además contará para el promedio académico.
La denuncia salió a la luz este sábado a través del periodista independiente Yosmany Mayeta Labrada, quien difundió mensajes internos presuntamente enviados en grupos de mensajería utilizados por los estudiantes afectados.
Uno de los textos filtrados deja poco espacio para interpretaciones. El mensaje informa claramente que el curso sanitario-militar será obligatorio para todos los internos, que se suspenderán las rotaciones médicas durante esa semana y que los alumnos deberán presentarse en el departamento de Preparación Para la Defensa de la Facultad No. 2.
Otro de los mensajes confirma además que la asistencia tendrá impacto directo sobre las notas académicas, una medida que muchos estudiantes consideran una forma descarada de presión y chantaje institucional.
La indignación dentro del sector estudiantil no tardó en explotar. Los alumnos afectados se encuentran en la etapa final de su formación profesional, realizando prácticas clínicas consideradas fundamentales antes de graduarse como médicos.
Una fuente anónima resumió el malestar de forma contundente: “Quieren convertir una semana vital de preparación médica en propaganda política y entrenamiento militar, sin importar el daño que eso le hace a los estudiantes.”
Y la molestia no es para menos. Mientras hospitales cubanos colapsan por falta de médicos, insumos y medicamentos, el régimen parece más enfocado en entrenar estudiantes para escenarios militares que en garantizar formación médica de calidad.
La medida forma parte de la creciente militarización impulsada por el gobierno cubano bajo el llamado “Año de Preparación para la Defensa”, anunciado oficialmente este 2026 por el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR).
Desde entonces, el aparato político-militar encabezado por Raúl Castro ha intensificado ejercicios, entrenamientos y movilizaciones civiles bajo el argumento de posibles amenazas externas.
El Consejo de Defensa Nacional incluso aprobó planes relacionados con un eventual “Estado de Guerra” y convirtió los sábados en jornadas permanentes de preparación militar para distintos sectores de la sociedad.
La militarización ya alcanzó de lleno las universidades cubanas.
El pasado marzo se realizó el llamado “Ejercicio Bastión Estudiantil Universitario”, donde jóvenes universitarios participaron en prácticas con fusiles AK, ejercicios de combate y entrenamiento relacionado con minas antipersonales y antitanques.
Poco después, las autoridades elevaron todavía más el tono al incluir menores de edad y estudiantes en actividades relacionadas con defensa militar y preparación bélica.
El contexto político internacional también ha sido utilizado por el régimen para justificar esta narrativa de confrontación permanente. Declaraciones recientes de Donald Trump sobre Cuba y movimientos militares estadounidenses en la región han sido aprovechados por la propaganda oficial para reforzar el discurso de “plaza sitiada” que el castrismo lleva décadas explotando.
Mientras tanto, el embajador cubano ante la ONU, Ernesto Soberón Guzmán, aseguró recientemente que Cuba estaría preparada para responder militarmente ante cualquier escenario de conflicto.
Pero dentro de la Isla, muchos jóvenes comienzan a preguntarse otra cosa: si realmente el país necesita médicos preparados… o soldados obedientes.
Las facultades de Ciencias Médicas en Cuba cuentan desde hace décadas con departamentos permanentes de “Preparación Para la Defensa”, una estructura heredada del histórico control militar sobre la educación superior cubana.
Sin embargo, incluso para muchos profesores y estudiantes acostumbrados al adoctrinamiento político universitario, el nivel actual de militarización resulta alarmante.

