Mientras Cuba sigue hundida en apagones y escasez, Rusia vuelve a salir como el “salvador” de turno… o al menos eso intenta vender el régimen. El viceministro ruso Alexander Pankin dejó claro que Moscú está dispuesto a mandar más petróleo “si es necesario”, reafirmando el apoyo a su viejo aliado en medio del colapso energético de la isla .
Pero vamos al grano: esto no es solución, es puro parche. Hace poco llegó un cargamento de unas 100 mil toneladas de crudo, que en la práctica apenas alcanza para unos días de respiro. De hecho, expertos reconocen que Cuba necesitaría varios envíos similares al mes para mantener el sistema funcionando con cierta normalidad .
El problema es más profundo. La isla necesita más de 100 mil barriles diarios, pero produce menos de la mitad y depende casi por completo de importaciones externas. Y esas importaciones se han ido cayendo una tras otra: Venezuela ya no sostiene, México frenó envíos y las presiones internacionales complican cualquier alternativa.
Hasta el propio gobierno ruso admite que llevar petróleo a Cuba hoy es complicado. Pankin lo describió sin rodeos: transportar crudo hasta la isla es “casi una aventura”, por los riesgos logísticos y las sanciones que rodean estas operaciones .
Y aun así, están preparando nuevos envíos. Se habla de cargamentos adicionales de diésel, intentando apagar el fuego… pero sin resolver el incendio.
Porque la realidad es otra: Cuba necesita al menos ocho barcos mensuales para sostener su sistema energético, una cifra completamente fuera del alcance actual. Todo lo demás es improvisación.
Al final, lo que se está viendo es lo de siempre: un régimen que sobrevive gracias a muletas externas, incapaz de producir, incapaz de sostenerse, y que vende cada ayuda como si fuera una victoria.
Mientras tanto, el cubano de a pie sigue en lo mismo: apagones, transporte colapsado y una vida cada vez más difícil.

