Sandro Castro vuelve a repartir comida y medicamentos para los más necesitados en las calles de La Habana

En medio de una Cuba golpeada por la escasez y el abandono, vuelve a aparecer una figura que no pasa desapercibida. Sandro Castro, nieto de Fidel Castro, salió otra vez a las calles de La Habana, esta vez al parque Juan Delgado, con una nueva jornada de reparto de comida, medicamentos y dulces para niños.

No es la primera vez. Ya van varias entregas desde que comenzó esta campaña en abril, y cada una llega acompañada de videos, frases emotivas y, claro, polémica. En esta ocasión, el propio Sandro resumió la jornada diciendo que venían a “alegrar corazones” y compartir “un poco de comida, medicina y mucho corazón”. Un mensaje bonito… pero que no convence a todo el mundo.

Durante la actividad se vieron envases de comida repartidos a ancianos, mujeres y familias enteras, además de medicinas difíciles de conseguir hoy en la Isla. Incluso hubo cortes de pelo gratis y golosinas para los niños, que reaccionaron con entusiasmo. Escenas que, sin duda, tocan la fibra… pero también levantan preguntas.

Porque el contexto no se puede ignorar. Detrás de esas imágenes hay barrios deteriorados, calles rotas y una realidad que no se maquilla. La misma ciudad donde se reparten ayudas puntuales es la que sufre apagones interminables, falta de alimentos y salarios que no alcanzan ni para lo básico.

Sandro insiste en que no pretende “resolver el mundo”, solo ayudar un poco. Pero ahí es donde está el punto caliente. Muchos cubanos agradecen cualquier ayuda, venga de donde venga, porque la necesidad es real y urgente. Otros, sin embargo, ven esto como un intento de limpiar imagen en medio del desastre.

Y es que no se trata solo de lo que hace, sino de quién es. El mismo apellido que hoy reparte comida es el que durante décadas ha estado ligado al poder en Cuba. Esa contradicción pesa, y la gente no la olvida tan fácil.

Las críticas no han tardado. Algunos califican estas acciones como “circo”, mientras otros le piden que vaya más allá y se pronuncie sobre temas más sensibles como la situación política o los presos en la Isla. También se le recuerda su estilo de vida, muy lejos de la realidad del cubano de a pie.

Aun así, Sandro sigue adelante con su iniciativa y ha dejado claro que piensa ampliarla con apoyo de otros actores. Mientras tanto, la crisis en Cuba sigue siendo profunda, con apagones de hasta 24 horas, escasez generalizada y una población cada vez más golpeada.