Se acabó el “respiro” de petróleo: Cuba vuelve a los apagones sin solución a la vista

El pequeño alivio que trajo el petróleo ruso a Cuba ya es historia… y lo que viene no pinta nada bonito. El cargamento del buque Anatoli Kolodkin, que llegó a finales de marzo con miles de toneladas de crudo, se está agotando, y con él también se apaga la ilusión de millones de cubanos que apenas pudieron respirar unas semanas.

Durante ese breve respiro, los apagones bajaron un poco la intensidad. Según datos oficiales, los cortes pasaron de afectar a más del 60% del país a moverse entre el 35% y el 45%. Pero como siempre en Cuba, la mejoría fue parcial y desigual. Mientras en La Habana la cosa aflojó, en el oriente seguían reportando apagones de hasta 24 horas seguidas. Una locura.

Ahora la realidad vuelve a caer como un cubo de agua fría. Con el combustible prácticamente agotado, el déficit eléctrico ya supera los 1,500 megawatts, y desde temprano en la mañana el sistema empieza a tambalearse otra vez. Lo que se viene es más de lo mismo: oscuridad, calor y desesperación.

El propio ministro de Energía había avisado que ese petróleo no duraría mucho. De hecho, soltó un dato que lo dice todo: Cuba necesitaría ocho barcos como ese cada mes para mantener el país funcionando. Spoiler: eso nunca ha pasado… ni parece que vaya a pasar.

Mientras tanto, el famoso segundo envío ruso sigue en el aire. El petrolero Universal anda perdido en el Atlántico, moviéndose lento y sin fecha clara de llegada. Otro cuento más que se queda en promesas.

Pero el problema va más profundo que un barco que llega o no. La crisis energética en Cuba es estructural. Años de abandono, termoeléctricas rotas y cero inversión real tienen al sistema al borde del colapso. Y no, esto no empezó ayer.

A eso súmale el golpe externo: se acabó el petróleo venezolano y México también cortó suministros. Resultado: Cuba perdió casi la mitad de sus importaciones de combustible de un tirón.

Hoy el país produce apenas una parte de lo que necesita. Y con una economía en caída libre, la situación se agrava. El crecimiento no aparece por ningún lado, y las proyecciones apuntan a más contracción.