La crisis energética en Cuba sigue entrando en terreno de desastre total. La termoeléctrica Central Termoeléctrica Antonio Guiteras volvió a salir del Sistema Eléctrico Nacional durante la madrugada de este jueves, apenas cinco días después de haber sido reincorporada tras otra reparación de emergencia.
Según informó la Unión Eléctrica, la avería ocurrió a las 4:58 de la mañana debido a un salidero en la caldera, exactamente el mismo problema que ya había dejado fuera de servicio a la planta días atrás. Y sí, otra vez la misma historia en un país donde las “reparaciones” parecen durar menos que un café caliente.
Con esta nueva caída, la Guiteras acumula ya nueve averías en lo que va de 2026, reflejando el colapso absoluto de una infraestructura energética que lleva años funcionando a base de remiendos, improvisaciones y promesas incumplidas del régimen.
Lo más alarmante es que la planta había sido sincronizada nuevamente al sistema el pasado 9 de mayo después de casi 90 horas detenida y unas 300 acciones correctivas. Pero ni eso bastó. El parche volvió a explotar en tiempo récord.
Mientras tanto, el pueblo cubano sigue pagando el precio del desastre. Este miércoles el déficit energético alcanzó más de 2.100 MW, el nivel más alto registrado en todo el año. La demanda nacional superó por muchísimo la capacidad de generación disponible, dejando a millones de cubanos atrapados entre apagones interminables, calor sofocante y una desesperación que crece cada día.
Para este jueves, las previsiones ya apuntaban a afectaciones superiores a los 2.000 MW en horario pico nocturno. Traducido al idioma de la calle: apagones de hasta 20 y 22 horas diarias, incluso en zonas de La Habana que durante años fueron tratadas como “protegidas” por el régimen.
La situación del combustible tampoco da tregua. Cuba prácticamente opera sin reservas luego de agotarse la donación rusa de 100 mil toneladas de petróleo que había llegado a finales de marzo. Ese envío apenas sirvió como oxígeno temporal para un sistema energético que hoy está completamente al límite.
El propio ministro de Energía, Vicente de la O Levy, reconoció públicamente que el país está “sin combustible” y describió el panorama como “agudo, crítico y extremadamente tenso”. Una confesión brutal que deja claro el tamaño real de la crisis que vive la Isla.
La Guiteras, considerada la principal generadora individual del país con capacidad cercana a los 270 MW, arrastra más de 15 años sin un mantenimiento capital completo. Su último arreglo integral ocurrió en 2010, y desde entonces ha sobrevivido entre averías constantes y reparaciones improvisadas.
El director de la planta, Román Pérez Castañeda, admitió que la termoeléctrica necesita al menos seis meses completamente detenida para una reparación seria. Pero el problema es que el régimen no puede darse ese lujo porque parar la planta empeoraría todavía más los apagones.
Y ahí está la gran tragedia del sistema eléctrico cubano: no pueden detener las plantas porque colapsa el país… pero tampoco pueden mantenerlas funcionando porque literalmente se están cayendo a pedazos.
Mientras tanto, el mantenimiento capital prometido para finales de 2025 sigue en el limbo. El gobierno lo pospuso alegando un supuesto “problema coyuntural”, otra frase elegante para esconder lo evidente: el régimen ya no tiene capacidad ni recursos para sostener la infraestructura básica del país.

