Raúl Castro volvió a dejarse ver… pero el país que lo rodea no es el mismo de antes. A sus 94 años, el histórico líder del régimen apareció este 1ro de mayo en la Tribuna Antiimperialista, en La Habana, en lo que marca su primera aparición pública desde diciembre de 2025.
A su lado estuvo Miguel Díaz-Canel y toda la cúpula del poder: Partido, militares, MININT y organizaciones afines. El mismo guion de siempre, con caras conocidas y un discurso que ya suena repetido.
Pero hubo ausencias que no pasaron desapercibidas. Ramiro Valdés sigue desaparecido del escenario público, sin una sola explicación oficial. Otro silencio más que levanta preguntas en medio de una cúpula cada vez más opaca.
El régimen habló de más de medio millón de personas en la calle, pero esa cifra, como tantas otras, sale de sus propias fuentes y no hay forma de confirmarla. Mientras tanto, muchos cubanos saben que la “asistencia” en estos eventos no siempre es voluntaria.
El detalle que más pesa es el contexto. Raúl no aparecía desde hace meses, y cuando lo hizo por última vez ya se le veía frágil, con dificultades para caminar. Incluso Díaz-Canel admitió recientemente que está retirado por salud. Aun así, lo sacan para reforzar la imagen.
Este año, el desfile no fue en la Plaza de la Revolución. Lo movieron a un espacio más pequeño, bajo el argumento de “austeridad” y crisis energética. Pero para muchos, la lectura es otra: no hay gente suficiente para llenar los lugares de antes.
Mientras el régimen habla de “defender la patria”, la realidad es otra bien distinta. Apagones de hasta 25 horas, escasez y una economía en caída libre. El contraste es brutal.
Y como si fuera poco, el ambiente previo al desfile dejó claro el nivel de control. Un periodista independiente fue arrestado frente a su hija, y en varias zonas sacaron niños de las escuelas para inflar las marchas. Todo por mantener la imagen.
El discurso, como era de esperar, volvió al tono bélico. Raúl habló de estar listo para la “carga al machete”, mientras el gobierno activa ejercicios militares y habla de guerra. Mucho ruido… pero pocas soluciones.

