La Unión Eléctrica de Cuba volvió a publicar este martes otro parte técnico cargado de cifras, términos ingenieriles y promesas recicladas, mientras millones de cubanos siguen atrapados en apagones infernales que ya superan las 20 horas diarias en varias provincias del país.
Según el reporte oficial, continúan los trabajos de “mantenimiento ligero” en la termoeléctrica CTE Lidio Ramón Pérez, una de las plantas clave del colapsado sistema eléctrico cubano y también una de las principales responsables del desastre energético actual.
La empresa estatal informó que ya comenzaron labores para sustituir el rodamiento superior del llamado Calentador de Aire Regenerativo, además de trabajos de limpieza en el condensador y mantenimiento de válvulas. También anunciaron que próximamente realizarán pruebas hidráulicas para detectar posibles fugas una vez concluya el enfriamiento de la caldera.
Pero mientras los comunicados oficiales hablan de piezas, válvulas y mantenimientos “planificados”, la realidad en las calles cubanas es mucho más cruda: familias enteras durmiendo sin corriente, comida echándose a perder y barrios completos cocinándose bajo temperaturas insoportables.
El propio reporte de la Unión Eléctrica reconoce que durante las últimas 24 horas el país sufrió afectaciones continuas por déficit de generación. La máxima desconexión energética alcanzó los 2012 MW a las 9:10 de la noche, una cifra todavía peor de lo previsto porque la demanda real terminó siendo superior a los cálculos oficiales.
En otras palabras: el sistema eléctrico cubano sigue completamente sobrepasado.
El régimen también intentó maquillar el panorama destacando la producción de los nuevos parques solares fotovoltaicos instalados en la isla. Según el parte oficial, los 54 parques solares generaron más de 3,800 MWh y aportaron hasta 490 MW en horario diurno.
Sin embargo, ni siquiera esa generación alternativa logra compensar el colapso de las termoeléctricas destruidas tras décadas de abandono, corrupción y falta de inversión real en infraestructura energética.
A las seis de la mañana de este martes, la disponibilidad total del Sistema Eléctrico Nacional apenas superaba los 1,250 MW frente a una demanda cercana a los 2,900 MW. Eso dejó más de 1,600 MW afectados desde temprano, con pronósticos igual de catastróficos para el resto del día.
La situación empeora todavía más durante el horario pico nocturno, cuando la demanda eléctrica se dispara mientras gran parte de las unidades generadoras siguen fuera de servicio.
Actualmente permanecen averiadas varias unidades de las termoeléctricas Ernesto Guevara, Felton y Antonio Maceo. Otras plantas importantes como Mariel, Renté y Nuevitas continúan bajo mantenimiento, mientras las limitaciones térmicas mantienen cientos de megawatts fuera del sistema.
La Unión Eléctrica aseguró que la unidad 3 de Santa Cruz podría incorporarse parcialmente con apenas 40 MW, una cifra casi simbólica frente al enorme hueco energético que enfrenta el país.
Con ese escenario, el propio régimen reconoce que durante la noche el déficit podría rondar los 1960 MW, provocando afectaciones que podrían acercarse nuevamente a los 2 mil MW.
Y mientras los burócratas siguen publicando partes técnicos llenos de palabras bonitas y explicaciones repetidas, los cubanos continúan viviendo una pesadilla diaria entre apagones interminables, calor extremo y una infraestructura eléctrica que literalmente se cae a pedazos.

