Venezuela anuncia el envío de 25 toneladas de alimentos y medicinas a Cuba pero utiliza «vías no gubernamentales»

El cuento suena bonito, pero la realidad pica. El llamado Movimiento de Amistad Venezuela-Cuba anunció el envío de 25 toneladas de alimentos y medicinas a la isla, recolectadas en solo 15 días bajo la campaña “Amor con Amor se Paga”. En redes lo vendieron como un gesto del “pueblo organizado”, aunque detrás se siente fuerte la mano del aparato estatal chavista.

El mensaje fue cargado de épica política: que si resistencia, que si hermandad histórica, que si nada romperá los lazos. La típica narrativa ideológica que intenta tapar lo evidente. Porque, vamos a estar claros, ese envío no cae del cielo ni es tan espontáneo como lo pintan.

Lo más chocante es el contexto. Venezuela no está precisamente para regalar comida. Un país donde la gente ha salido a protestar con neveras vacías, donde la inflación sigue haciendo trizas el bolsillo, ahora aparece enviando toneladas de ayuda al extranjero. Suena más a jugada política que a solidaridad genuina.

Además, este tipo de envíos levanta más preguntas que aplausos. Algunos analistas apuntan a que el régimen venezolano busca mantener el apoyo a Cuba por vías “discretas”, evitando tensiones con Estados Unidos. O sea, ayuda sí… pero sin hacer mucho ruido oficial.

Y no es la primera vez. En los últimos meses han salido varios cargamentos hacia la isla. Miles de toneladas enviadas mientras en Cuba la gente sigue haciendo magia para sobrevivir. Pero aquí viene el detalle que más molesta: ¿a dónde va realmente esa ayuda?

Ya existen denuncias serias de que productos donados terminan vendidos en tiendas en divisas, controladas por estructuras militares. Un ejemplo reciente mostró alimentos donados reapareciendo con precio en dólares. Negocio redondo para el poder, mientras el pueblo sigue en la cola.

Organizaciones independientes llevan tiempo señalando lo mismo: desvío de recursos, falta de transparencia y una gestión que no llega a quien de verdad lo necesita. El régimen, como siempre, lo niega todo y asegura que los donativos se distribuyen “gratuitamente”. Pero en la calle, la historia es otra.

La crisis en Cuba no da tregua. Apagones, escasez y hambre son parte del día a día. Hay familias que pasan días sin comer, y la mayoría vive en condiciones de pobreza extrema. En ese escenario, 25 toneladas pueden sonar grandes… pero son apenas una gota en un océano de necesidades.