Fidel Castro practicó tiro con las escopetas de Hemingway

Entre los pasajes menos conocidos sobre la vida de Fidel Castro se encuentra uno realmente curioso, y es que tanto él, como algunos de los seguidores que lo acompañaron durante el asalto al Cuartel Moncada, estuvieron afinando la puntería con escopetas de cartucho que pertenecían nada más y nada menos que el célebre escritor estadounidense Ernest Hemingway.

Hemingway, quien era un apasionado por la caza, pertenecía desde los años 40 al Club de Cazadores del Cerro (CCC), el cual se estableció en La Habana en 1907. Allí tenía guardadas sus escopetas, ya que no le gustaba llevarlas a su residencia en Finca Vigía, en la localidad de San Francisco de Paula.

En aquel entonces, Hemingway tenía encargado del cuidado de sus armas a un adolescente de nombre Fernando Silvano Nuez, a quien dio las llaves de su armario y le confirió la tarea de prestarlas a otros tiradores que acudiesen al lugar, con la sola condición que nunca llegaran a enterarse que la armas eran suyas.

El CCC se encontraba justo en frente del terreno de fútbol de Campo Armada, cerca del legendario Alí Bar. De acuerdo a las palabras de Nuez, en 1953 comenzaron a visitar el sitio Castro y otros miembros de su movimiento. Entre los que practicaron tiro con las armas del escritor estuvieron también Abel Santamaría, segunda figura del movimiento, Pedro Miret y Oscar Alcalde.

Nuez, quien fungió como árbitro internacional de tiro, contó al detalle las acciones llevadas a cabo por Fidel y los suyos, durante una entrevista concedida a Juventud Rebelde en el año 2007.

“Las prácticas tenían lugar de lunes a viernes. Los participantes siempre me pedían que no apuntara sus nombres ni registrara los alias con los que se llamaban entre ellos. Para Fidel, siempre reservaba una escopeta calibre 12, la misma que era la preferida de Hemingway”, recordó.

En una ocasión, un teniente coronel del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) del gobierno de Fulgencio Batista se personó en el sitio con la intención de averiguar sobre las prácticas de tiro que llevaban a cabo aquellos jóvenes allí. Según cuenta Nuez, Fidel le respondió: “Estamos practicando para una cacería de torcazas”.

Semanas más tarde Fidel Castro dirigiría las acciones armadas que iniciaron su camino al poder. De Hemingway, por su parte, nunca llegó a saber si alguna vez tuvo conocimiento del uso que se les había dado a sus escopetas.


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