Hoy cumple 55 años el actor cubano Vladimir Cruz, el eterno David de Fresa y Chocolate

Hoy está cumpliendo 55 años de edad uno de los protagonistas de la que quizás sea una de las películas cubanas más vistas en los últimos 30 años y la única en ser nominada a los Oscar. Hablamos del actor Vladimir Cruz, el eterno David del filme Fresa y Chocolate

Y es que muchos piensan que el inicio en la actuación de Vladimir Cruz fue en el largometraje que lo lanzó a la fama, pero lo cierto es que antes de esto ya llevaba 5 años trabajando en el teatro.

Nunca imaginó ser actor, pues en la escuela era un muchacho tímido y enamorado de la ciencia. Sin embargo, el grupo de teatro de su instituto, cuando estudiaba el bachillerato, buscaba un joven que tuviese buena memoria para aprenderse unos texto de una obra de teatro y lo buscaron a él… allí nació todo.

Estudió en el Instituto Superior de Arte de La Habana, donde se graduó en 1988 como Licencia en Artes Escénicas. Después estuvo trabajando en varias compañías teatrales, pues las tablas eran su gran pasión. Así lo descubrió Tomás Gutierrez Alea, quien le ofreció directamente el papel de David, y no lo dudo ni un segundo, pero sin imaginar que sería el personaje que marcaría para siempre su vida.

Fresa y Chocolate se convirtió en todo un clásico del cine cubano e internacional, y tras más de 25 años mantiene la misma vigencia aquella historia de un homosexual, un comunista y una prostituta en una Cuba que se las daba de tolerante.

Ha confesado que conseguido casi todo lo que desea un actor a lo largo de su carrera, pero siempre dentro de los propios limites que marcan la precaria industria del cine cubana.

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El 24 de junio del 2000, hoy hace 20 años, recibí una llamada en mi casa de La Habana. Era la directora y actriz española Natalia Menéndez para invitarme a participar en un espectáculo que dirigiría próximamente. Se trataba de ‘Hoy no puedo ir a trabajar porque estoy enamorado’ de Iñigo Ramirez de Haro, que sería producido por Dania Devora (DD & Company). Me dijo que me llamaba ese día porque era el día de San Juan (de lo que yo no tenía ni idea) y como el personaje se llamaba Juan creía  que sería un buen comienzo. Lo fue. Esta es una imagen del espectáculo con la querida actriz Leyre Berrocal. Gracias a Natalia, Dania, Iñigo, Leyre y por supuesto a San Juan! #teatroespañol #teatro #nataliamenéndez #dd&company #iñigoramirezdeharo #vidadeactores #actorslife #hoynopuedoiratrabajar

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Sobre la Revolución y la sociedad cubana, asegura que le falta aprender de sus propios errores y que no los justifica como lo hacia cuando encarnaba su papel de David.

“Yo no soy mi personaje. Yo creo que en todas partes se cometen errores y que toda sociedad se puede perfeccionar. El único sentido que, socialmente hablando, pueden tener estos errores es que aprendamos de ellos y en mi opinión eso sigue siendo una asignatura pendiente dentro de la sociedad cubana”, comentó en una entrevista hace unos meses, cuando se cumplieron los 25 años del estreno de Fresa y Chocolate.

Ha protagonizado una veintena de películas rodadas tanto en Cuba como en varios países de América Latina y Europa, recibiendo importantes premios internacional, entre los que destaca el Premio ACE (Asociación de Cronistas de Espectáculos New York) al mejor actor en cine 1995.

De sus filmes rodados en Cuba, quizás los más recordados sean, además de Fresa y Chocolate, Kleines Tropikana, bajo la dirección del ya fallecido Daniel Díaz Torres; Un paraíso bajo las estrellas, del gran Gerardo Chijona; y Lista de espera y El cuerno de la abundancia, ambos de Juan Carlos Tabío.

También ha probado suerte como guionista y director. Gracias a estos se reencontró en pantalla con Jorge Perrugoría, su contraparte en Fresa y Chocolate, cuando rodando y protagonizaron en el 2009 el polémico filme Afinidades, que habla sobre el intercambio de parejas.

A pesar de su gran éxito, cree que después de Fresa y Chocolate los directores lo encasillaron en el personaje de David y siempre le ofrecían papeles de tipos idealistas y románticos. Ahora disfruta de hacer villanos, aunque la oportunidad solo se la han dado en los filmes que ha rodado en el extranjero. Según Senel Paz, escritor del cuento en el que se basó la película, Vladimir ya perdió la inocencia en la mirada.


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