¿Qué significa ser cubano?

Redacción

Updated on:

¿Qué significa ser cubano?

El cubano es entusiasta, dicharachero, con un montón de planes guardados en gavetas y rincones del patio. Sueña con mejorar todo: el barrio, el alumbrado público, el problema de acueducto, la consistencia del pan… Si pudiera desarrollar todo su potencial en la inventiva, habría cientos de miles de premios otorgados por nuestra genialidad.

Con un poco de aquí y otro de allá, hace un Frankenstein de piezas para solucionar el problema sin escatimar en iniciativas. No vale para él, el principio de la navaja de Ockham con eso de que “la solución más viable a un problema es la más sencilla”, a todo tiene que impregnarle su sello personal: el de la perspicacia y la perseverancia sin límites.

Es un síndrome altamente contagioso dentro de las familias ese de reciclar cada cosa, una herencia del período especial donde lo suficiente no alcanzaba para sostener a todos. Entonces aprendió el cubano a vivir con poco, y si sobrara algo, mañana serviría para complementar.

Su naturaleza es simple. Se ríe de sus desgracias y pone manos a la obra para ayudar cuando quienes le rodean tienen dificultades; su esencia es la solidaridad y su mayor virtud esa de estar siempre preparado para lo difícil, armado con la energía de quien sortea cualquier obstáculo para salir adelante.

No necesita un bate profesional para jugar al béisbol, cualquier pedazo de madera propina la diversión; ni requiere de un doctorado para hablar de política porque siempre encuentra argumentos –unas veces sólidos y otras no tanto- para hacer valer su opinión.

Tiene la sapiencia de la vida y la chispa encendida de quien echa a andar un país a fuerza de espíritu.

Sabe de arte universal, literatura y alta cocina, aunque sus recetas cubanísimas las conserva recelosamente para que no se pierda entre las familias el legado de sus ancestros españoles y africanos. Jaranea con todo y disfruta incluso hasta el minuto en que el vecino toca a su puerta para pedir un poquito de esto o aquello.

¡Y cuánta identidad corre por sus venas!, una cubanía contagiosa que les hace distinguibles en cualquier rincón del planeta, donde busquen una vida diferente o persigan un sueño. Para ellos no hay tierra más amada que su tierra ni aire más puro que la brisa fresca del mar en esta isla del Caribe que los vio nacer.