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¿Sabías que el Cine Yara ha sido la sala de proyecciones más cara que se ha construido en Cuba?

“This is Cinerama” colgaba en la fachada del edificio. Con tan céntrica posición, resultaba imposible no desviar la mirada hacia el cartel, por interés o por mera curiosidad, o echar una vistazo con el rabillo del ojo entre el mar de individuos que te aprisiona en su ir y venir por la acera de una avenida que, aunque vasta, a veces parece que no alcanza para lo populosa que puede salir una tarde veraniega de sábado en El Vedado habanero de 1958.

Es ahí, en la esquina de 23 y L, donde se alza el cine teatro que aún hoy reniega de su edad y se engalana con cada proyección, con cada evento en su zona, con cada concierto que su portal ampara: el cine Yara; que no siempre se llamó Yara, cabe destacar.

El primer filme que exhibió fue “This is Cinerama”, hasta el 25 de agosto de 1958, cuando más de 200 mil personas la habían visto, período en el que se proyectaron, además, otros como  “Holiday”, “Las 7 Maravillas del mundo” y “Aventuras en los Mares del Sur”, con un sistema que se mantuvo en operación hasta noviembre de 1960.

Fue concebido como un complejo de comercios, oficinas, estudios de radio y televisión, así como un cine-teatro.

Como parte del complejo Radiocentro capitalino, el 23 de diciembre de 1947 tuvo su apertura oficial el Cine Teatro Warner. Con él  surgió un nuevo estilo de modernidad y lujo pero, ante todo y, al fin y al cabo, funcional que marcaría pautas en las prácticas del convulso y cambiante complejo teatral cinematográfico. Para complementar, en junio de 1953, solo unos años después, la gerencia de la instalación incorporó también la tecnología del sistema norteamericano de 3ra Dimensión, con la proyección de la película Casa de Cera.

Los hermanos Mestre Espinosa poseían una empresa exhibidora con un sistema cinematográfico denominado Cinerama, exclusivo para Cuba y el área del Caribe.

El cine, tras una restauración cuyo precio se remontó sobre los 250 mil pesos debido, entre otras cosas, a la instalación de dicho sistema, abrió sus puertas de nuevo después de un período relativamente corto el 24 de febrero de 1958. Hasta el momento solo existente Buenos Aires y Caracas, capitales de Argentina y Venezuela respectivamente, Cuba constituyó el primer país del Caribe y el tercero de América Latina en estrenar dicha tecnología.

Recibió su primer nombre de la productora y distribuidora fílmica estadounidense que lo operó en exclusiva

Se trataba de tres pantallas simultáneas en forma de semicírculo donde veías la película y parecías que estabas en ella, y un sonido estereofónico exquisito y excelente.

Las películas solo podían ser visualizadas en Radiocentro, como argumentaban los anuncios y carteles de la campaña publicitaria a cargo de la Agencia Mestre Conill. La asistencia del cardenal Manuel Arteaga a la proyección de las cintas reafirmó la importancia que se le concedió a la instauración de este sistema y a la reapertura del Cine Teatro, por consiguiente. A su vez, la cobertura de prensa que otorgó el tan reconocido locutor Germán Pinelli Vázquez, al realizar las entrevistas a los asistentes a la ceremonia, hizo del evento un punto de inflexión en el éxito que tomaría la institución posteriormente.

El ya entonces llamado Radiocentro requirió en su proyecto de reconstrucción, entre otras concesiones, la modificación con respecto al original de una reducción a su capacidad inicial de 1.659 asientos, pues fue necesario incluir la instalación de tres cabinas de proyección que emitieran la imagen compartimentada, convertida a una sola pantalla al reproducirse simultáneamente.

En junio de 1953 se dotó a la sala del equipamiento 3D para exhibir la cinta “Casa de cera”

Originalmente, el cine teatro se llamó Warner, atendiendo a arrendamiento a los estudios cinematográficos hollywoodenses Warner Bros., gran representante aún de la industria, por la empresa Radiocentro S.A. cuyos propietarios, los antes mencionados hermanos Mestre Espinosa, también asumían la pertenencia de otros negocios como el Circuito CMQ S.A. El contrato con el complejo empresarial norteamericano terminó en 1953, hecho que dio paso a la apropiación directa de la institución por la empresa Radiocentro, quien lo bautizó homónimamente, hasta su nacionalización en octubre de 1960, al recibir el nombre de “Yara”.

Y es que el Yara, corazón de El Vedado, pionero de entre sus semejantes, sede histórica del Festival de Cine Latinoamericano de La Habana desde hace más de veinte años, plataforma de conciertos de jazz, de rumba y hasta de hip hop del malo, siempre pendiente de lo más nuevo y los más fashion, desde la pasada década del 50 tenía 3D. ¿Cómo te quedas?