Carreras ilegales de motos, el peligroso espectáculo que mueve fortunas en Cuba

Redacción

Carreras ilegales de motos, el peligroso espectáculo que mueve fortunas en Cuba

Las carreras de motos en Cuba son ilegales, pero eso no impide que se realicen con frecuencia y muevan verdaderas fortunas.

Algunos cubanos hasta se han convertido en “pilotos profesionales”, que viven de correr sus motos. Uno de ellos es Valerio, a quien su padre le llevaba de niño a las carreras y que tuvo su primer “rally” escapando de la policía, pues andaba en una moto armada con piezas robadas.

En total, Valerio ha corrido unas 60 carreras en 15 años y ganado mucho dinero. Reconoce que el interés económico es lo que lo motiva a correr, pero también influye la necesidad de hacer subir la adrenalina y el orgullo que se siente en la victoria.

Sin embargo, no quiere que su hijo de 13 años siga sus pasos. Sabe que es un oficio muy peligroso y que la muerte puede llegar en cualquier momento.

Como las carreras de motos y autos son ilegales en Cuba se organizan en el más absoluto secreto. Se escogen las horas en las que no existe mucho tráfico y aquellas en las que se realizan los cambios de turno de la policía.

Algunos cubanos hasta se han convertido en “pilotos profesionales”, que viven de correr sus motos.

El día de la carrera, el tramo de carretera, largo, recto y sin baches es vigilado por varios motoristas que se posicionan a kilómetros del lugar para alertar por móvil sobre alguna posible incursión de la policía.

Asistir a una de estas carreras ilegales es más complicado de lo que parece. Organizadores, motoristas y apostadores son un círculo cerrado que sólo acepta extraños cuando estos vienen muy bien recomendados.

Las carreras se realizan por parejas en tramos de 100 ó 150 metros porque lo que se busca es velocidad. En ocasiones también pueden competir motos contra automóviles.

Pero estas últimas suelen estar amañadas para timar a los incautos, pues las apuestas no tienen límites y hay quienes han perdido hasta las casas apostando en las carreras.

El interés económico es lo que lo motiva a correr, pero también influye la necesidad de hacer subir la adrenalina

Los que, como Valerio, llevan muchos años corriendo pueden ganar hasta 10 000 pesos en una carrera; los que comienzan en el negocio se defienden como pueden, pues aún necesitan construir un “prestigio” que les permita obtener grandes ganancias, algo que no se consigue de un día para otro.

Para los pilotos de las carreras ilegales lo único que importa es ganar. Cuando ponen el acelerador sólo desean obtener más velocidad y cuidar la vida pierde importancia.

Muchos han sufrido horribles accidentes, pero una vez que se recuperan vuelven a montar inmediatamente.

Accidentes asociados a las carreras ilegales ocurren con harta frecuencia. Debido a las altas velocidades la mayoría de las lesiones son cráneo – encefálicas y fracturas múltiples en miembros superiores e inferiores.

Las carreras se realizan por parejas en tramos de 100 ó 150 metros porque lo que se busca es velocidad.

En los hospitales, los accidentados no reconocen jamás que han resultado heridos en carreras ilegales e inventan otras justificaciones; pero los médicos y enfermeros de experiencia saben reconocer este tipo de lesiones cuando las ven.

Saben los corredores que, de comprobarse que han participado en una carrera ilegal, la policía confiscaría la moto y podrían ser condenados a varios años de prisión.

Para los psicólogos, los corredores ilegales de motos son personas enfermas incapaces de superar una adicción. El mismo Valerio lo reconoce a su forma: “Lo llevamos en la sangre… es difícil resistirse a lo prohibido.”