Familias del poblado Grito de Yara sobreviven hace más de dos semanas sin electricidad ni agua potable tras el paso del huracán Melissa

Redacción

Familias del poblado Grito de Yara, en Río Cauto, Granma, sobreviven hace más de dos semanas sin electricidad ni agua potable tras el paso del huracán Melissa. La denuncia, difundida en redes sociales, viene acompañada de imágenes que muestran las duras condiciones en que los vecinos intentan sobrevivir.

El opositor José Díaz Silva, líder del Movimiento Opositores por una Nueva República (MONR), compartió en Facebook testimonios y fotos de la comunidad. Relató que las familias “no tienen cómo cocinar ni cómo alumbrarse”, y que muchas deben acudir al policlínico del pueblo solo para cargar sus teléfonos y alumbrarse unos minutos, porque en sus casas no hay forma de hacerlo.

“Lo poco que han recibido en las bodegas es una sola libra de arroz por persona”, denunció Díaz Silva, añadiendo que las autoridades permanecen indiferentes ante el sufrimiento de los pobladores. Entre los testimonios compartidos, una vecina relató: “Tengo a mi niño enfermo y no tengo medicamentos. En el policlínico tampoco hay nada. Ayer domingo, un hombre murió a las 5 de la madrugada y a las 3 de la tarde todavía estaba su cuerpo allí porque no había carro para llevárselo”.

El líder del MONR señaló además que muchas familias ya no tienen ni leña ni carbón para cocinar y pidió ayuda urgente con agua potable, alimentos y medicinas. Denunció que, según los vecinos, el mayor daño no lo causó el huracán, sino la apertura de las compuertas de la presa Cauto el Paso, que provocó inundaciones masivas, destruyendo casas, cultivos y pertenencias.

“Hoy, Grito de Yara clama por auxilio. El pueblo se siente abandonado, sin respuesta, sin recursos y sin esperanza de que las autoridades actúen”, expresó Díaz Silva, acompañado de imágenes que dan fe de la cruda realidad que viven estas familias, víctimas no solo de la naturaleza, sino de la negligencia del régimen.

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