Régimen anuncia que la Guiteras podría entrar nuevamente al Sistema Eléctrico Nacional el día de mañana ¿Cuánto durará encendida esta vez?

Redacción

Gobierno cubano informa que la central termoeléctrica Antonio Guiteras vuelve a entrar en funcionamiento, luego que un rayo la dejara ayer fuera de servicio

La Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, en Matanzas, sigue “en terapia intensiva”. El régimen asegura que los trabajos de mantenimiento marchan viento en popa y que la planta volverá a sincronizar con el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) el próximo miércoles. Pero la pregunta que se hace todo el mundo es la misma de siempre: ¿cuánto durará encendida esta vez antes de su próxima “salida imprevista”?

El anuncio lo hizo el periodista oficialista José Miguel Solís en su perfil de Facebook, donde trató de vender optimismo al detallar los supuestos avances de la Guiteras. Según su publicación, todavía quedan pendientes varias tareas antes de que el bloque más grande del país vuelva a generar electricidad.

El ingeniero Román Pérez Castañeda, subdirector técnico de la termoeléctrica, explicó que ya se completó la limpieza de los calentadores de aire regenerativo y el recalentador de alta temperatura. También dijo que este martes se realizan pruebas hidráulicas, y si todo sale bien, se procederá a limpiar la caldera, reparar decenas de válvulas y ajustar la nodriza. En resumen, el típico parte técnico que se repite cada vez que la planta se apaga y promete resucitar.

El mantenimiento de la Guiteras, que según los medios oficiales abarca más de 500 acciones correctivas, busca que la central logre aportar unos 200 megavatios al SEN cuando finalmente se sincronice. Pero los cubanos ya saben que eso es solo una ilusión pasajera. Porque la Guiteras, lejos de ser un símbolo de fortaleza, se ha convertido en el retrato vivo del deterioro energético del país.

Durante los últimos meses, esta central —la más importante del sistema— ha sufrido avería tras avería, saliendo del servicio cada pocas semanas por supuestos “mantenimientos ligeros”. El pasado sábado, por ejemplo, volvió a salir de madrugada para una “revisión técnica”, otro eufemismo del régimen para ocultar el desastre.

Las autoridades dijeron que los trabajos durarían “unos cuatro días”, aunque un día antes habían pospuesto la parada técnica porque detener la planta habría dejado al país sumido en apagones más prolongados de los que ya se sufren a diario. En pocas palabras: el sistema eléctrico cubano está tan frágil que no aguanta ni un respiro.

El propio Solís admitió que el mantenimiento tuvo que aplazarse “en consonancia con la evolución del sistema electroenergético nacional”. Traducido del lenguaje oficialista: no podían apagar la Guiteras sin dejar a media Cuba a oscuras.

En septiembre, el director de la Unión Eléctrica, Alfredo López Valdés, reconoció que la planta matancera deberá someterse a un mantenimiento capital de seis meses antes de que termine el año. Dijo que la raíz de todos los males es la “falta de mantenimiento acumulada” y la “falta de regulación del sistema eléctrico”. Lo que no dijo, claro, es que esas carencias son consecuencia directa de años de abandono, corrupción y desinversión estatal.

El régimen intenta vender el nuevo plan como una solución “de gran alcance”, pero la realidad es otra: el sistema eléctrico cubano se sostiene con parches, discursos y milagros. Cada apagón, cada avería y cada “salida imprevista” de la Guiteras es un recordatorio del fracaso absoluto de un modelo que ya ni siquiera puede garantizar la luz.

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