Basura, fuego y abandono: iglesia en Centro Habana al borde de la tragedia por un incendio

En pleno corazón de Centro Habana, la crisis ya no se esconde… se quema a la vista de todos. Los Padres Escolapios de la parroquia San Judas y San Nicolás lanzaron un nuevo grito de alerta tras un episodio que pudo terminar en desastre: la iglesia estuvo a punto de incendiarse por tercera vez en menos de dos meses.

El problema es el mismo de siempre, pero cada vez más peligroso: montañas de basura acumulada en la calle San Nicolás que, ante la desesperación, terminan ardiendo. Y con ellas, el riesgo directo para viviendas, vecinos… y ahora hasta un templo.

Según denuncian los religiosos, han tocado todas las puertas posibles. Han hablado con autoridades municipales, provinciales y nacionales. ¿El resultado? Promesas, reuniones… y cero soluciones reales. En buen cubano: los escuchan, pero no hacen nada.

El incendio del 9 de abril dejó huellas visibles que aún siguen ahí. La puerta lateral dañada, paredes afectadas, la acera en ruinas… nadie ha reparado nada. Y como si fuera poco, días después volvió a ocurrir lo mismo: otro fuego, más humo tóxico, más peligro para ancianos, niños y feligreses.

Lo más indignante es que ni siquiera la respuesta de emergencia funciona como debería. En uno de los incidentes recientes, los bomberos fueron avisados… pero no llegaron a tiempo. Así de crudo.

Detrás de todo esto hay un problema mayor que ya se ha vuelto cotidiano en La Habana: una crisis de basura fuera de control. Con la mitad de los camiones paralizados por falta de combustible, toneladas de desechos se acumulan sin recoger durante días. Y claro, cuando la basura no se va… la gente la quema.

El resultado es una bomba de tiempo en cada esquina.

Desde la parroquia reconocen que también hay responsabilidad ciudadana, pero dejan algo claro: el Estado tiene el deber de garantizar el orden y ha fallado estrepitosamente. La paciencia, dicen, ya se agotó.

Y no es para menos. Porque cuando una iglesia —un símbolo de comunidad y refugio— está a punto de arder varias veces seguidas, lo que queda en evidencia es algo más profundo: una ciudad abandonada a su suerte.

La denuncia cierra con una frase que pesa: basta de palabras. Lo que hace falta ahora mismo en Cuba no son discursos… son soluciones reales antes de que ocurra una tragedia mayor.