Cacerolazos y calles bloqueadas en La Habana: crece la furia popular contra el régimen por los infernales apagones

La desesperación sigue creciendo en Cuba y esta vez le tocó a Luyanó. Vecinos de ese barrio habanero salieron nuevamente a las calles este lunes en protesta por los apagones interminables que tienen a media capital viviendo entre calor, oscuridad y frustración.

La manifestación ocurrió en plena Calzada de Concha, una de las vías más importantes del municipio Diez de Octubre, donde residentes bloquearon la calle mientras sonaban cacerolas en medio de otro corte eléctrico que colmó la paciencia de la gente.

Las imágenes comenzaron a circular rápidamente en redes sociales gracias al usuario Nick Austin Reloaded, quien publicó varios videos nocturnos mostrando la calle cerrada y un ambiente cargado de tensión. El mensaje fue corto, pero decía bastante: “Luyanó. Calzada de Concha. Calle cerrada”.

Y no es para menos. Cuba atraviesa una de las peores crisis energéticas de su historia reciente. Según cifras oficiales de la Unión Eléctrica, el país apenas contaba este lunes con 1,430 MW de generación frente a una demanda que rozaba los 2,750 MW. Traducido al lenguaje del cubano de a pie: más de medio país apagado otra vez.

La situación empeoró todavía más después de nuevas averías en las termoeléctricas del país. La salida inesperada de una unidad en la CTE de Cienfuegos y la entrada en mantenimiento de otra planta en Felton terminaron hundiendo aún más un sistema eléctrico que prácticamente funciona a base de remiendos y promesas incumplidas.

En barrios como Luyanó, la paciencia hace rato se acabó. Y Diez de Octubre ya viene arrastrando semanas de tensión social. El pasado 2 de abril, vecinos de la calle Tamarindo también protagonizaron un fuerte cacerolazo tras pasar horas sin corriente. Poco después, varias mujeres bloquearon la Calzada de Diez de Octubre exigiendo agua y electricidad luego de meses soportando apagones y escasez.

La respuesta del régimen fue la de siempre: policías, amenazas y represión rápida para apagar cualquier muestra de descontento popular antes de que crezca más de la cuenta.

Mientras tanto, otros barrios habaneros también han explotado en las últimas semanas. Santos Suárez, Lawton, El Cerro, Alamar, Playa, La Güinera y hasta zonas del Vedado han vivido protestas similares entre marzo y abril. Fogatas, cacerolas, calles cerradas y vecinos gritando en plena noche ya forman parte de una escena cada vez más frecuente en Cuba.

Y el régimen lo sabe. Por eso ha incrementado la presencia policial y militar en varias zonas de La Habana. Un informe reciente de Cubalex denunció una creciente “militarización social”, con patrullas desplegadas constantemente en barrios conflictivos para intentar meter miedo y frenar nuevas protestas.

Desde marzo, al menos 14 personas han sido arrestadas en la capital por participar en cacerolazos o manifestaciones relacionadas con los apagones. Porque en Cuba, reclamar electricidad ya casi se trata como si fuera un delito.

Lo más preocupante es que la crisis no muestra señales de mejorar. El sistema eléctrico nacional acumula al menos siete colapsos totales en apenas año y medio. Uno de los peores ocurrió el 16 de marzo de este año, cuando Cuba quedó prácticamente paralizada durante más de 29 horas en un apagón masivo que dejó claro el nivel de deterioro del país.