El analista cubano Rubén Cortés, radicado en México, soltó una teoría que ha puesto a correr comentarios y debates en redes sociales, sobre todo entre cubanos dentro y fuera de la isla. Según su análisis, el régimen cubano podría haber recibido armamento iraní utilizando a Venezuela como puente logístico, y esa incertidumbre sería una de las razones por las que Estados Unidos no ha dado un paso militar directo contra La Habana.
La declaración salió durante una entrevista concedida a CiberCuba, en medio del ambiente cada vez más caliente entre Washington y el régimen cubano. Y aunque el propio Cortés reconoció que se trata de una hipótesis, sus palabras tocaron una fibra sensible por el historial de alianzas oscuras entre dictaduras enemigas de EE.UU.
“No sabemos realmente qué metió Irán en Cuba a través de Venezuela”, afirmó el analista, dejando claro que el problema no es solamente lo que se conoce públicamente, sino precisamente lo que podría mantenerse oculto bajo el absoluto secretismo militar del castrismo.
Cortés fue más allá y planteó una idea que muchos consideran inquietante: quizá Washington no ha intervenido militarmente en Cuba porque el escenario sería mucho más complejo de lo que aparenta. “A lo mejor el cuento no es tan fácil. A lo mejor hay armas. No sabemos qué hay realmente en Cuba”, comentó.
Y la verdad es que el historial del régimen alimenta las sospechas. El analista recordó el caso del buque norcoreano Chong Chon Gang, interceptado en Panamá en 2013 con un cargamento militar cubano escondido bajo toneladas de azúcar. Aquello no fue un invento ni una teoría conspirativa de Facebook, socio. La ONU confirmó que el barco transportaba cazas MiG-21, sistemas antiaéreos y piezas de armamento ocultas deliberadamente para evadir sanciones internacionales.
Ese episodio dejó claro que el régimen cubano sí ha participado anteriormente en operaciones clandestinas relacionadas con armamento militar.
Rubén Cortés también trajo a la conversación un fantasma histórico que todavía pesa sobre Cuba y Estados Unidos: la Crisis de los Misiles de 1962. Recordó que durante aquella etapa mucha gente tampoco creía que la Unión Soviética estuviera instalando misiles nucleares en la isla… hasta que aparecieron.
“La política real va por un lado y la política de la calle va por otro”, expresó el analista, criticando cómo muchas personas minimizan el peligro potencial de las alianzas militares del régimen mientras La Habana mantiene relaciones cada vez más estrechas con gobiernos considerados adversarios de Washington.
Y ojo, porque aunque Cortés no lo mencionó directamente en esa entrevista, el contexto actual mete más leña al fuego. En 2023, Miguel Díaz-Canel recibió en La Habana al entonces presidente iraní Ebrahim Raisi en una visita cargada de simbolismo político. Ambos gobiernos celebraron públicamente su alianza estratégica y prometieron ampliar la cooperación en sectores clave como energía, salud, biotecnología y comercio.
Pero detrás de esos discursos diplomáticos, muchos analistas ven algo más profundo: una alianza política entre regímenes sancionados que comparten enemigos comunes y una narrativa antiestadounidense cada vez más agresiva.
Mientras el pueblo cubano sobrevive entre apagones, hambre y escasez extrema, la cúpula del régimen sigue apostando por alianzas geopolíticas peligrosas y discursos de confrontación. Y en medio de toda esa tensión internacional, vuelven las preguntas incómodas: ¿qué realmente guarda el castrismo bajo llave… y hasta dónde estaría dispuesto a llegar para mantenerse en el poder?

