El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, soltó este martes una bomba política desde el mismísimo podio de la Casa Blanca. En una comparecencia cargada de mensajes contra La Habana, el político cubanoamericano describió al régimen cubano como un grupo de “comunistas incompetentes” que han llevado al país al colapso total.
Rubio tomó el lugar de la secretaria de prensa Karoline Leavitt, quien se encuentra de licencia por maternidad, y aprovechó el momento para desmontar públicamente varios de los discursos que el castrismo lleva años vendiendo como excusa para justificar el desastre económico de la isla.
Sin rodeos y con tono directo, Rubio disparó una frase que ya está corriendo como pólvora en redes sociales: “Lo único peor que un comunista es un comunista incompetente”.
Y remató sin piedad: “Eso es lo que hay en Cuba. Comunistas incompetentes dirigiendo ese país. No saben cómo arreglarlo. De verdad no saben”.
La crítica llegó en medio de preguntas sobre la crisis energética cubana, tema donde el secretario de Estado también desmontó otro de los argumentos favoritos del régimen: el supuesto “bloqueo petrolero” de Estados Unidos.
Rubio dejó claro que, según Washington, no existe un bloqueo de petróleo contra Cuba, sino el final de años de subsidios venezolanos que mantenían artificialmente respirando a la dictadura.
“Cuba recibía petróleo gratis de Venezuela”, explicó. “Y de ese petróleo revendían cerca del 60% para conseguir efectivo. Ni siquiera era para beneficiar al pueblo”.
La frase cayó como un cubo de agua fría sobre la narrativa oficial de La Habana, que durante años ha intentado culpar exclusivamente al embargo estadounidense de los apagones, la escasez y el derrumbe energético.
Pero Rubio fue todavía más lejos.
“El único bloqueo que ocurrió fue que Venezuela dejó de regalarles petróleo”, afirmó. “Y con los precios actuales del crudo, nadie está regalándole combustible a un régimen fracasado”.
Las declaraciones llegan en uno de los momentos más tensos entre Washington y La Habana en años. La administración Trump ha incrementado la presión económica y diplomática contra el régimen cubano desde inicios de 2025.
El pasado viernes, Donald Trump firmó una nueva orden ejecutiva que amplía sanciones en sectores estratégicos como energía, defensa, minería y finanzas. La medida también incluye sanciones secundarias contra bancos extranjeros que hagan negocios con entidades vinculadas al aparato estatal cubano.
Desde enero del año pasado, la Casa Blanca ha acumulado más de 240 sanciones contra el régimen y ha interceptado varios cargamentos petroleros destinados a la isla, provocando un desplome energético que ya se traduce en apagones de hasta 25 horas diarias en buena parte del país.
Mientras el pueblo sobrevive entre calor, hambre y oscuridad, el régimen responde con discursos de guerra.
Este domingo, Miguel Díaz-Canel habló ante delegados extranjeros sobre una supuesta “agresión militar inminente” por parte de Estados Unidos y volvió a activar la narrativa de la “Guerra de Todo el Pueblo”. En medio del show político aseguró que “cada cubana y cada cubano tiene un fusil”.
Por su parte, Trump también volvió a subir el tono esta semana al declarar que “sería un honor liberar Cuba”, mencionando nuevamente la posibilidad de desplegar el portaaviones USS Abraham Lincoln cerca de las costas cubanas.
En medio de esa escalada verbal, Rubio dejó claro que Washington ya no ve la situación cubana solo como un problema humanitario, sino como un asunto de seguridad nacional.
“Tenemos a 90 millas de nuestras costas un Estado fallido que además sirve de plataforma para adversarios de Estados Unidos”, advirtió.
Aunque evitó anunciar medidas concretas, lanzó una frase final que en La Habana seguramente no pasó desapercibida.
“Las cosas van a cambiar”.

