En otro intento de vender esperanza en medio del desastre, Miguel Díaz-Canel soltó este sábado una frase que parece sacada de otro país: Cuba comerá lo que produzca, no lo que importe. Lo dijo en La Habana, frente a un grupo de simpatizantes extranjeros que aplaudieron como si la mesa estuviera llena… pero en la calle la historia es otra.
El gobernante presentó la agroecología como la tabla de salvación para la crisis alimentaria más dura que ha vivido la isla en décadas. Según él, la clave está en la “soberanía alimentaria” y en el talento del pueblo cubano. Todo suena bonito hasta que uno mira la realidad.
Porque la verdad es que Cuba depende del exterior para alimentarse. Entre el 70 % y el 80 % de los alimentos vienen de fuera, y la producción nacional lleva años en caída libre. No es percepción, son números oficiales que el propio sistema ha tenido que reconocer.
La agricultura, que debería ser la base de ese discurso, está en el piso. La carne de cerdo prácticamente desapareció, el arroz no alcanza ni para cubrir una mínima parte de la demanda, y productos básicos como huevos y leche han caído en picada. Y aun así, la solución que se propone es producir más… con menos recursos, menos combustible y menos insumos.
El propio Díaz-Canel ya había admitido antes que no se hicieron las inversiones necesarias en el campo. Pero como pasa siempre, se reconoce el problema… sin cambiar nada de fondo.
Mientras tanto, otros funcionarios también han tenido que aceptar que las políticas aplicadas están lejos de dar resultados. Traducido al cubano: el plan no funciona, pero siguen con el mismo libreto.
Y por si fuera poco, la crisis energética terminó de complicarlo todo. Sin diésel, muchas cosechas ni siquiera se pueden recoger. O sea, lo poco que se siembra, se pierde. Así de crudo.
El golpe en la vida diaria es brutal. La mayoría de los cubanos tiene dificultades para acceder a alimentos básicos. Familias que eliminan comidas, gente que se acuesta sin cenar… esa es la realidad que no sale en los discursos.
Mientras Díaz-Canel habla de sostenibilidad y futuro, el país enfrenta niveles críticos de supervivencia alimentaria en varias provincias. Y como si fuera poco, la economía sigue cayendo sin freno.

