Díaz-Canel se cierra en banda: “No hay negociación con Estados Unidos”

La retórica oficial volvió con lo mismo de siempre, asere. Miguel Díaz-Canel dejó claro, sin titubeos, que no piensa negociar con Estados Unidos si eso implica mover una sola pieza del sistema político cubano. Lo dijo en una entrevista desde La Habana, en el programa “20 Minutos”, y el mensaje fue directo: aquí no se cambia nada… aunque el país esté al borde del colapso.

Cuando le preguntaron sin rodeos si Cuba aceptaría condiciones de “cambio de régimen”, la respuesta fue un portazo. “No hay negociación”, soltó sin pensarlo dos veces, insistiendo en que los problemas internos de la isla no se discuten con Washington. Eso sí, habló de “respeto” y “soberanía”, palabras que el régimen repite como disco rayado mientras la realidad en la calle es otra muy distinta.

Pero la cosa no se quedó ahí. Díaz-Canel dejó caer que, si Estados Unidos no se ajusta a las condiciones del gobierno cubano, simplemente no hay diálogo posible. O sea, o se juega bajo sus reglas… o no se juega. Una postura que, más que firmeza, suena a encerrarse en un callejón sin salida.

Esta línea dura no es nueva. Desde la cúpula del poder llevan tiempo repitiendo que el sistema no se toca, pase lo que pase. Mientras tanto, desde Washington la postura es igual de clara: sin cambios reales en el modelo de gobierno, no habrá solución económica. Y ahí es donde el choque se vuelve inevitable.

Todo esto ocurre en un momento caliente. Las tensiones entre ambos países están por las nubes, con nuevas sanciones golpeando directo al ya débil suministro de combustible en la isla. El propio Díaz-Canel admitió que Cuba pasó meses sin recibir petróleo, una situación que explica, en parte, el caos energético que vive el país.

Aun así, el discurso oficial intenta vender una imagen de control. Reconocen que hay contactos con Estados Unidos, pero los pintan como algo “muy inicial”, casi simbólico. La realidad es que no hay avances concretos, mientras el tiempo sigue corriendo en contra de una economía que no aguanta más parches.