La Habana volvió a amanecer con otra escena que ya parece rutina. Este domingo, al menos dos autos terminaron reducidos a chatarra tras un incendio en el parqueo de un edificio de 12 plantas en 3ra del Vedado, justo detrás del hotel Meliá Cohiba. Todo quedó captado en fotos y videos que corrieron como pólvora en redes sociales.
Las imágenes no dejan mucho a la imaginación: llamas intensas, humo negro espeso y vecinos mirando desde lejos, sin poder hacer nada. Desde lo alto del edificio se vio llegar un camión de bomberos, mientras la gente observaba el desastre con esa mezcla de curiosidad y resignación que ya es parte del día a día en Cuba.
Como pasa casi siempre, nadie intervino. Cada cual con su teléfono en mano grabando el momento. Uno de los que filmaba soltó una frase que resume el nivel de desconexión y sobrevivencia: “yo tranquilo, yo no tengo carro”. Humor negro… pero real.
Por suerte, no hubo víctimas. Pero las causas del incendio siguen en el aire, sin explicación oficial. Otra vez el mismo libreto: pasa algo grave, la gente especula y las autoridades callan.
Este caso no es aislado. Desde 2022, los incendios de vehículos en La Habana se han vuelto demasiado frecuentes para ser coincidencia. Y en la calle, donde se habla claro, muchos apuntan directo al combustible que vende el Estado.
Según varios criterios que circulan entre mecánicos y usuarios, la gasolina estaría llegando con mala calidad o sin los aditivos necesarios, lo que provoca sobrecalentamiento y termina en fuego. No es una teoría loca: en 2022, tres Lada se incendiaron casi al mismo tiempo, y desde ahí la desconfianza no ha parado de crecer.
Los antecedentes sobran. Un Mercedes Vaneo ardiendo en La Habana Vieja, otro Mercedes-Benz en Boyeros, un Lada en Puentes Grandes… la lista sigue y sigue, como si fuera parte del paisaje.
Pero el problema va más allá. Cuba apenas produce una fracción del petróleo que necesita, y depende de suministros externos inestables. A eso súmale carros viejos, falta de piezas, ausencia de extintores y demoras eternas de los bomberos. Resultado: una bomba de tiempo sobre ruedas.
Y ojo, esto no es solo cosa de la isla. En Venezuela, donde también se ha denunciado combustible adulterado, se reportaron más de mil vehículos incendiados en apenas dos años. Cuando el sistema falla, el fuego no perdona.

