Washington sigue subiendo la presión sobre La Habana y las señales ya empiezan a ponerse bastante serias. Según reveló este jueves el medio Axios, el Departamento de Estado estadounidense comenzó a trasladar personal hacia el Comando Sur de EE.UU. (SOUTHCOM), en Miami, como parte de preparativos vinculados a un posible escenario de hostilidades con Cuba.
El movimiento ocurre justo cuando la administración de Donald Trump endurece todavía más las medidas contra el régimen cubano y golpea directamente las estructuras económicas y militares que sostienen al castrismo.
Ese mismo jueves, el secretario de Estado Marco Rubio anunció nuevas sanciones contra GAESA, el gigantesco conglomerado militar que controla buena parte de la economía de la isla, además de su presidenta Ania Guillermina Lastres Morera y la empresa Moa Nickel S.A.
Las sanciones forman parte de la ofensiva impulsada bajo una orden ejecutiva firmada por Trump el pasado 1 de mayo, dirigida específicamente contra entidades que Washington considera responsables de la represión interna y de operaciones que amenazan la seguridad nacional estadounidense.
Pero lo más llamativo no fueron solo las sanciones económicas.
De acuerdo con la información publicada, el Departamento de Estado también comenzó a reforzar instalaciones de apoyo logístico y centros de suministros para contingencias en el sur de Florida. Además, asesores civiles están siendo integrados dentro de estructuras del SOUTHCOM como parte de planes vinculados a escenarios humanitarios y de crisis.
Y claro, en Miami todo eso encendió inmediatamente las alarmas.
Las señales de tensión vienen acumulándose desde hace días. El martes pasado, Rubio encabezó la Conferencia de Jefes de Misión 2026 en la sede del Comando Sur, ubicada en Doral. Durante el evento, el propio SOUTHCOM publicó imágenes del secretario de Estado junto al general Francis Donovan frente a un enorme mapa de Cuba mientras detrás aparecía proyectado el lema: “Paz a través de la Fuerza”.
Nada discreto, la verdad.
Un día después, cuando periodistas le preguntaron directamente en la Casa Blanca sobre la reunión, Rubio admitió que el encuentro “tenía algo que ver con Cuba”, aunque evitó entrar en detalles.
Mientras tanto, Mike Hammer, jefe de misión de EE.UU. en La Habana, sostuvo conversaciones con altos mandos de la Guardia Costera estadounidense, incluyendo al almirante Adam Chamie, comandante del Distrito Sureste.
Todo esto ocurre mientras Washington sigue golpeando el corazón financiero del régimen cubano.
Rubio describió a GAESA como “el corazón del sistema comunista cleptócrata de Cuba”, asegurando que controla entre el 40 y el 70 por ciento de la economía formal de la isla, incluyendo hoteles, puertos, remesas y comercio exterior.
Sobre Moa Nickel S.A., el secretario de Estado fue igual de duro y acusó a la empresa de explotar recursos cubanos en beneficio exclusivo del régimen mientras el pueblo continúa hundido en miseria, apagones y escasez.
El impacto de las medidas no tardó ni un día en sentirse.
La compañía canadiense Sherritt International, principal socio extranjero de Moa Nickel, anunció la suspensión total de sus operaciones en Cuba y comenzó la repatriación de personal extranjero. Una decisión que representa otro golpe fuerte para un régimen desesperado por conseguir divisas y sostener un sistema energético prácticamente colapsado.
Según estimaciones citadas por funcionarios estadounidenses, la salida de Sherritt podría afectar entre un 10 y un 15 por ciento de la generación eléctrica nacional. O sea, más apagones para un país que ya vive a oscuras.
Rubio también dejó claro que la ofensiva contra La Habana va mucho más allá del tema económico. Según afirmó, el régimen cubano ha convertido la isla en una plataforma para operaciones de inteligencia extranjera, presencia militar y actividades vinculadas al terrorismo a solo 90 millas de territorio estadounidense.
Y por si faltaba tensión, Trump tampoco ha bajado el tono.
El presidente amenazó esta semana con enviar el portaaviones USS Abraham Lincoln cerca de las costas cubanas y volvió a repetir la advertencia durante una entrevista televisiva.
Desde enero de 2026, Washington ya acumula más de 240 sanciones contra figuras, empresas y estructuras vinculadas al régimen cubano. Además, autoridades estadounidenses aseguran haber interceptado varios tanqueros destinados a abastecer de combustible a la isla, reduciendo dramáticamente las importaciones energéticas cubanas.
Mientras tanto, Rubio dejó una advertencia que sigue retumbando fuerte: “Se pueden esperar nuevas designaciones en los próximos días y semanas”.

