Entre consignas y amenazas: Carta de Raúl Castro que vuelve a encender alarmas en Cuba

El régimen cubano volvió a sacar su libreto más gastado. Esta vez fue Raúl Castro, quien envió una carta al Ejército Oriental por su 65 aniversario, pero lejos de ser un simple saludo, el mensaje vino cargado de retórica militar, consignas ideológicas y el eterno cuento del enemigo externo.

La carta, fechada el 21 de abril en La Habana, se presentó bajo el rimbombante lema del “Año del Centenario” de Fidel Castro. Desde ahí, el tono quedó claro: más propaganda que soluciones, más épica que realidad.

El documento fue leído en una gala político-cultural en Holguín, específicamente en el Teatro Celia Sánchez, con presencia de altos mandos militares. Raúl, como ya es habitual, no dio la cara en persona, pero su mensaje sí llegó por todos los canales oficiales, incluyendo redes del MINFAR y el Noticiero Nacional.

En su contenido, el exmandatario vuelve a anclar el origen del Ejército Oriental en la narrativa épica de la Invasión de Bahía de Cochinos, presentada como una gran victoria frente a Estados Unidos. Una historia repetida hasta el cansancio para sostener la legitimidad de un sistema que hace rato perdió conexión con la realidad del cubano de a pie.

También rescata una frase atribuida a Fidel Castro que el régimen ha convertido en dogma: “Si salvamos Oriente, salvamos la Revolución”. Detrás de esa consigna lo que hay es claro: la región oriental sigue siendo vista como pieza clave para sostener el control político, no para desarrollar el país ni mejorar la vida de su gente.

El texto insiste en describir al Ejército Oriental como una fuerza “combativa”, con historial de enfrentamientos y misiones internacionalistas. Pero en la práctica, ese discurso sirve para reforzar la idea de un país en permanente tensión, donde la militarización se justifica como norma mientras la crisis interna se ignora.

Uno de los puntos más repetidos es la llamada “Guerra de Todo el Pueblo”, una doctrina que el régimen usa para vender la idea de que toda la sociedad debe estar lista para un conflicto. Traducido: mantener al pueblo en estado de alerta constante, desviando la atención de los verdaderos problemas que ahogan a Cuba.

Y es que mientras hablan de amenazas externas, la realidad dentro de la isla es otra. Apagones interminables, escasez brutal y una población cada vez más desesperada. Pero de eso, ni una palabra en la carta.

Eso sí, el régimen intenta maquillar su imagen mencionando el papel del Ejército en labores civiles, como las acciones tras el huracán Melissa en 2025, que dejó más de 116 mil viviendas dañadas y afectó a millones en el oriente del país. Un gesto que, aunque real, no tapa el hecho de que las mismas estructuras militares sostienen un sistema incapaz de prevenir ni responder eficientemente a estas crisis.

El cierre del mensaje no sorprende: homenaje a los caídos y otro llamado a resistir “con firmeza” cualquier agresión hasta alcanzar la victoria. Más sacrificio, más épica… pero cero soluciones concretas para el presente.