Mientras Cuba vive una de las peores crisis económicas y energéticas de su historia reciente, el régimen acaba de darle otro golpe directo al bolsillo de la población. La corporación estatal CIMEX aprobó nuevos precios para la venta de combustible en dólares en toda la isla, una medida que entra oficialmente en vigor este 15 de mayo de 2026.
La decisión llega justo en medio del caos provocado por apagones de hasta 20 y 22 horas diarias, escasez extrema de combustible y un país donde moverse ya se ha convertido prácticamente en un lujo.
Según la circular emitida por CIMEX, los nuevos precios aplicarán tanto para clientes minoristas como mayoristas en los servicentros habilitados para operaciones en divisas. Y sí, como ya muchos sospechaban, llenar un tanque en Cuba será todavía más caro.
El régimen justificó el aumento diciendo que ahora los precios estarán vinculados al “costo real de importación”, una frase que para muchísimos cubanos ya suena a traducción oficial de algo muy simple: el pueblo vuelve a pagar el desastre económico del sistema.
La gasolina Especial B100 quedó fijada como la más cara dentro de las nuevas tarifas. En los servicentros minoristas costará 2.60 dólares por litro, mientras que el precio mayorista será de 2.50.
Por su parte, la gasolina Especial B94 pasará a venderse a 2 dólares por litro en el mercado minorista y a 1.90 en operaciones mayoristas.
La gasolina Regular B90 tendrá un precio de 1.90 dólares por litro para el consumidor común, mientras la Motor B83, considerada la opción “más barata”, costará 1.80 dólares por litro.
Pero el golpe no termina ahí.
El diésel Especial también sufrió un incremento importante y sube hasta los 2.20 dólares por litro en la venta minorista. Mientras tanto, el diésel Regular quedará en 2 dólares por litro.
En todos los casos, CIMEX estableció una diferencia fija de 10 centavos entre los precios mayoristas y los minoristas, trasladando una vez más el peso económico directamente sobre quienes tienen que sobrevivir dentro de la isla.
La circular fue emitida oficialmente en La Habana y aparece firmada por Héctor Oroza Busutil. El documento también ordena informar a todas las estructuras internas de la corporación y a las personas naturales y jurídicas afectadas por la medida.
Todo esto ocurre después de que el Ministerio de Finanzas y Precios reconociera públicamente que el gobierno ya no puede sostener un precio fijo para el combustible en dólares.
En otras palabras, el régimen admite que perdió capacidad para controlar incluso uno de los sectores más sensibles de la economía cubana.
Y lo más preocupante para muchos es que estos precios podrían seguir subiendo.
Según el propio esquema anunciado por las autoridades, las tarifas futuras dependerán del costo de importación, los proveedores, los seguros, los fletes marítimos y las fluctuaciones del mercado internacional. O sea, el combustible en Cuba queda oficialmente atado al caos financiero global… mientras los salarios de los cubanos siguen atrapados en una economía destruida.
La medida también deja al descubierto otra realidad incómoda: la creciente dolarización silenciosa de la isla.
Porque mientras el discurso oficial sigue hablando de soberanía y resistencia, cada vez más servicios esenciales solo pueden pagarse en moneda extranjera. Desde alimentos hasta electrodomésticos y ahora combustible, el dólar se consolida como la verdadera moneda de supervivencia en Cuba.
En las redes sociales, la indignación no tardó en explotar.
Muchos cubanos cuestionaron cómo un país donde el salario promedio apenas alcanza para sobrevivir puede sostener precios de combustible comparables con mercados internacionales, pero con salarios de miseria y apagones constantes.

