La violencia sigue desbordándose en Cuba mientras el régimen continúa vendiendo la imagen de una supuesta “seguridad ciudadana” que cada día convence menos a la gente. Esta vez el horror llegó desde Matanzas, donde el cubano Randy Calderón, conocido popularmente como “El Gorila”, apareció muerto con señales de extrema violencia en el campismo Paso del Medio.
La noticia comenzó a correr como pólvora en redes sociales y fue confirmada por personas cercanas a la víctima, generando conmoción entre vecinos y conocidos de la provincia. Según información divulgada por el reportero independiente Niover Licea, Calderón trabajaba como jefe de seguridad del propio campismo donde terminó siendo atacado brutalmente.
El hombre tenía alrededor de 35 años y era bastante conocido en distintos barrios matanceros, especialmente en La Marina, lugar donde nació en 1989. Muchos lo recuerdan como una figura imponente físicamente, de esas personas que llaman la atención apenas entran a cualquier sitio. Pero quienes lo trataban aseguran que detrás de aquella apariencia fuerte había alguien tranquilo y de buen carácter.
Una persona cercana escribió en redes sociales una frase que ha sido ampliamente compartida desde que se conoció el crimen: “Quien lo conocía sabía que su tamaño no guardaba su corazón”. Y es que, según varios testimonios, Randy era visto como alguien noble dentro de su entorno.
En otra etapa de su vida trabajó como custodio y guardaespaldas vinculado al círculo del ex pelotero cubano Víctor Mesa, figura histórica del béisbol nacional y rostro emblemático de los Cocodrilos de Matanzas durante años.
Personas allegadas también aseguran que recientemente había sufrido la pérdida de su madre y que prácticamente no contaba con un núcleo familiar cercano. No tenía hijos y llevaba una vida bastante reservada en los últimos tiempos.
Algunas fuentes extraoficiales afirman además que años atrás habría estado involucrado en un caso de homicidio por el que supuestamente cumplió condena. Sin embargo, hasta el momento no existe confirmación oficial sobre ese antecedente.
Mientras tanto, el misterio alrededor del crimen sigue creciendo. Según versiones difundidas por Niover Licea, el presunto agresor sería un individuo conocido como “Tito”, quien presuntamente tendría antecedentes penales y conflictos previos con otras personas.
Las primeras informaciones apuntan a que el ataque habría ocurrido de manera sorpresiva, aunque todavía existen más preguntas que respuestas. Como ya se ha vuelto costumbre en Cuba cuando ocurre un hecho violento de alto impacto, las autoridades mantienen silencio y la información oficial prácticamente brilla por su ausencia.
Hasta este miércoles, ninguna entidad estatal había confirmado públicamente la identidad del supuesto atacante ni detalles sobre su situación legal. Otro caso más que alimenta la sensación de inseguridad que hoy golpea a la Isla mientras el régimen sigue ocupado en controlar discursos y propaganda, en lugar de enfrentar el aumento evidente de la violencia y el deterioro social que se vive en las calles cubanas.

