Filtran audio que demuestra que el régimen obligó a los trabajadores estatales a dejar su firma por la patria o serían despedidos

Un video que está corriendo como pólvora en redes sociales le metió candela al tema. Una pieza de poco más de un minuto convierte en performance artística un audio filtrado que deja al descubierto lo que muchos ya sospechaban: la supuesta campaña “Mi Firma por la Patria” no tiene nada de espontánea.

El material, titulado “6.230.973 / Por si me ven en alguna lista, yo no firmé”, fue publicado por Eduardo Díaz Delgado y mezcla dramatización con un audio real que pone los pelos de punta. En la grabación, una funcionaria de las FAR suelta sin filtro que firmar era obligatorio, y que quien no esté de acuerdo “que pida la baja”. Así, sin maquillaje.

La cosa no se queda ahí. La misma voz exige que los trabajadores sean “rectificados” y llamados a capítulo, dejando claro que en ese sistema “hay que firmar todo lo que venga”, aunque sea bajo presión. Tremendo descaro.

El video, lejos de pasar desapercibido, desató una avalancha de reacciones. Entre risas nerviosas y molestia real, muchos cubanos empezaron a soltar su verdad. Algunos aseguraron que sus firmas fueron inventadas, otros tiraron la pulla con humor negro. Porque en Cuba, cuando la cosa aprieta, el chiste sale solo… pero el problema sigue ahí.

Este audio no cae del cielo. Ya desde abril se venían reportando presiones en varias provincias, donde directivos tenían la orden de garantizar altos porcentajes de firmas o enfrentar consecuencias laborales. O firmas, o te buscas un problema. Así de simple.

Mientras tanto, el régimen salió a inflar pecho el 1 de mayo, asegurando haber recogido más de seis millones de firmas, lo que, según ellos, representa el 81% de la población. Una cifra que suena bonita… pero que hace agua por todos lados.

La historiadora Alina Bárbara López desmontó ese número con lógica pura: con menos población que en años anteriores, ese resultado no cuadra ni con calculadora en mano. Para rematar, hasta errores en documentos oficiales salieron a la luz, dejando claro que ni ellos mismos se toman en serio el teatro que montan.

La campaña, lanzada el 19 de abril por el Partido Comunista, se vendió como una respuesta “popular” contra sanciones de Estados Unidos. Pero la realidad pinta otra cosa: una operación política armada a base de presión, miedo y cifras infladas.

Y mientras tanto, el país en candela. Apagones interminables, economía en caída libre y la gente resolviendo como puede. Como dijo el humorista Ulises Toirac, el problema no es que el gobierno movilice… el problema es que moviliza firmas mientras el país se cae a pedazos.