Hoteles de Meliá y Gaviota en Cuba ponen a la venta a precio de cochino enfermo las habitaciones de hoteles ante la caída del turismo

La cadena Meliá Cuba lanzó este jueves una venta flash de solo 24 horas con descuentos de hasta el 30 %, mientras Gaviota —el gigante hotelero controlado por los militares— salió corriendo con un “outlet” de precios recortados junto a Cubatur. Todo suena bonito… pero la realidad es otra: el turismo en Cuba está en terapia intensiva.

Las promociones prometen estancias hasta octubre, niños gratis y tarifas desde 45 dólares por noche. Pero detrás del marketing, lo que hay es una desesperación evidente por llenar hoteles que están prácticamente vacíos.

Y no es cuento. En el primer trimestre de 2026, la isla recibió apenas 298 mil turistas internacionales, casi la mitad que el año anterior. Una caída brutal que deja claro que el sector no levanta cabeza.

La ocupación hotelera pinta aún peor. Solo un 21,5 % de las habitaciones están ocupadas, lo que significa que más de ocho de cada diez camas siguen vacías en todo el país. Un panorama que ni las rebajas agresivas logran maquillar.

El golpe fuerte vino en febrero, cuando la crisis energética dejó sin combustible a varios aeropuertos. Resultado: más de 1,700 vuelos cancelados y miles de turistas sacados del país a la fuerza. A eso súmale que aerolíneas importantes como Air Canada, Iberia o Air France dijeron “hasta aquí” y suspendieron operaciones.

La reacción del sistema fue la de siempre: improvisar. Gaviota cerró 20 hoteles de golpe, dejando a miles de trabajadores en el aire, mientras el régimen aplicó su famosa “compactación turística”, que no es más que meter a los pocos turistas en menos hoteles para ahorrar energía.

Por su parte, Meliá ya venía arrastrando pérdidas millonarias, y aunque intenta reinventarse con eventos y nuevas ofertas, ni ellos mismos ven una recuperación clara.

Y como si fuera poco, el contexto internacional aprieta más. Nuevas sanciones desde Estados Unidos amenazan directamente a empresas extranjeras que hacen negocios en la isla, lo que pone en jaque a cadenas como Meliá.

El resultado es evidente. Cuba cerró 2025 con el peor registro turístico en más de dos décadas, y desde 2018 ha perdido más de la mitad de sus visitantes. Una caída que no es casualidad, sino consecuencia directa de un modelo que no funciona.