El artista y activista Luis Manuel Otero Alcántara estaría decidido a abandonar Cuba tan pronto salga de prisión este verano, según reveló el cineasta cubano Ernesto Fundora en una entrevista ofrecida a CiberCuba.
La confesión, realizada durante una conversación telefónica reciente entre ambos, deja ver hasta qué punto el régimen cubano ha logrado convertir el exilio en prácticamente la única salida para muchos opositores y activistas dentro de la Isla.
Fundora explicó que Otero le habló con total claridad sobre su intención de viajar directamente a Miami una vez recupere la libertad. Según contó el director, el líder del Movimiento San Isidro ve este paso no solo como una decisión personal, sino como parte de una transformación profunda en su vida.
“Él siente que esto forma parte de un proceso espiritual y de crecimiento personal”, comentó el cineasta durante la entrevista.
Pero las declaraciones fueron todavía más lejos.
Fundora aseguró que el posible viaje de Otero no sería simplemente un deseo individual, sino el resultado de conversaciones previas con las autoridades cubanas. “Es un pacto”, afirmó tajantemente, dejando entrever que el régimen estaría negociando silenciosamente la salida del artista del país.
La liberación de Otero Alcántara está prevista para junio o julio de 2026, aunque personas cercanas al activista sostienen que legalmente ya debería haber salido debido a descuentos penitenciarios que, según denuncian, las autoridades cubanas se han negado a reconocer.
El pasado 7 de abril, el Tribunal Supremo Popular de Cuba ratificó oficialmente la condena y confirmó que la sanción concluye el 9 de julio de 2026, ignorando los argumentos presentados por Cubalex sobre prisión preventiva y beneficios por buena conducta.
Mientras tanto, Otero continúa encerrado en la prisión de máxima seguridad de Guanajay, en Artemisa, donde permanece desde las protestas del 11 de julio de 2021.
Fundora también explicó que el activista tiene claro el escenario que enfrentaría si decide quedarse dentro de Cuba. Según dijo, prácticamente todo su entorno político y artístico ya está fuera del país o encarcelado.
“Si sale y permanece en la Isla, va a estar completamente aislado”, advirtió el director.
Como ejemplo mencionó el caso de José Daniel Ferrer, fundador de la UNPACU, quien tras ser liberado volvió a sufrir vigilancia, restricciones y posteriores represalias antes de terminar exiliado en Miami bajo presión internacional.
Fundora cree que Otero enfrentaría exactamente el mismo patrón de hostigamiento. Vigilancia permanente, control de movimientos y bloqueo total de comunicaciones digitales serían parte del panorama inmediato si permanece en Cuba.
Y esa realidad no parece exagerada.
El propio activista ya había dejado entrever algo similar meses atrás, cuando afirmó sentirse como “una moneda de cambio” dentro de las tensiones políticas entre La Habana y la administración de Donald Trump.
Desde prisión, Otero también logró recientemente publicar un artículo de opinión en The New York Times, donde denunció los abusos del sistema penitenciario cubano y la negación sistemática de beneficios legales que deberían corresponderle.
La situación del artista ha provocado fuertes denuncias internacionales. Amnistía Internacional lo reconoce oficialmente como preso de conciencia y continúa exigiendo su liberación inmediata.
Para Fundora, la salida de Otero hacia Miami marcaría el inicio de una nueva etapa política y personal. El director considera que el artista sale de prisión con una dimensión diferente dentro de la oposición cubana y con una responsabilidad mucho mayor.
También cree que figuras como él podrían convertirse en puntos de conexión entre distintas generaciones del exilio cubano, especialmente en una ciudad como Miami, donde el debate sobre el futuro de Cuba sigue más vivo que nunca.

