Periodistas oficialistas retocan fotos de Raúl Castro durante el 1ro de Mayo para ocultar su deteriorado estado físico

En Cuba, cuando la realidad aprieta, la propaganda se estira… y a veces hasta se edita. Esta vez, la polémica explotó tras la publicación de varias fotos de Raúl Castro supuestamente retocadas digitalmente, difundidas por Leticia Martínez, jefa de prensa del Palacio de la Revolución.

Las imágenes, compartidas bajo el título “Raúl con nuestras firmas”, formaban parte del show político del Primero de Mayo. Pero lo que debía ser propaganda terminó convirtiéndose en bochorno. Usuarios y periodistas señalaron rápidamente diferencias evidentes entre las fotos originales y las publicadas, dejando en el aire una pregunta incómoda: ¿intentaron maquillar la realidad?

El periodista Mario J. Pentón no se quedó callado y comparó ambas versiones, soltando una crítica directa al manejo del retoque digital. Y no fue el único. En redes, la reacción fue inmediata: burlas, críticas y una sensación general de que el intento de “mejorar” la imagen salió al revés.

El contexto hace todo más delicado. Esta fue la primera aparición pública de Raúl Castro en cinco meses. Y lo que se vio en vivo no coincide con lo que se quiso mostrar después. Un líder de 94 años, visiblemente deteriorado, lejos de la imagen firme que el régimen intenta proyectar.

De hecho, el propio Díaz-Canel ya había admitido semanas antes que Raúl está retirado y en condición frágil. Por eso, este supuesto retoque no parece casual. Más bien encaja con una estrategia clara: controlar la narrativa incluso cuando la realidad es imposible de esconder.

El acto donde se tomaron las imágenes también estuvo cargado de simbolismo político. Allí se le entregaron millones de firmas de la campaña oficialista, en un evento que el régimen trató de vender como masivo. Sin embargo, desde distintos ángulos se reportó lo contrario: baja asistencia y presión sobre trabajadores y estudiantes para participar.

Además, el cambio de sede a un espacio más pequeño no pasó desapercibido. Oficialmente fue por “austeridad”, pero muchos lo interpretan como otra señal de que ya no logran llenar los espacios como antes.

Este episodio no es aislado. La manipulación de la imagen —literal y mediática— forma parte de un patrón más amplio en la comunicación oficial en Cuba. En un país con serias restricciones a la prensa, controlar lo que se ve se vuelve tan importante como controlar lo que se dice.