La inseguridad sigue creciendo en Cuba mientras el régimen insiste en vender una imagen de “tranquilidad” que ya casi nadie se cree. Esta vez la víctima fue la creadora de contenido cubana Nayara Rodríguez González, dueña de la tienda NaEs Clóset, quien denunció públicamente que uno de sus negocios fue robado durante la madrugada del pasado 30 de abril.
El local afectado está ubicado en Santa Martha, una zona cercana a Varadero y Cárdenas, en la provincia de Matanzas. Según explicó la propia emprendedora, los ladrones actuaron en apenas minutos y lograron entrar sin levantar sospechas ni alertar a vecinos cercanos.
Entre los objetos sustraídos se encontraban una estación de energía —considerada hoy prácticamente oro en Cuba— y un maletín lleno de zapatos de marca. Pero en medio del golpe apareció un detalle que terminó generando comentarios e ironías en redes sociales: los delincuentes se llevaron mayormente solo el zapato izquierdo de cada par.
Sí, así mismo. Medio botín inútil.
Las reacciones no tardaron en aparecer. Algunos usuarios bromearon preguntándose qué harían ahora con una colección de zapatos incompletos, mientras otros comentaron que probablemente parte de la mercancía aparezca abandonada porque difícilmente puedan venderla completa.
Pero detrás de la anécdota hay una realidad bastante más dura. Nayara confesó que lo más doloroso no fue únicamente la pérdida material, sino la sensación de vulnerabilidad que deja ver cómo alguien invade un proyecto construido con sacrificio, esfuerzo y años de trabajo.
La emprendedora confirmó que presentó la denuncia ante la policía, aunque también recurrió al apoyo de la comunidad digital para intentar recuperar los objetos robados. Pidió ayuda especialmente a residentes de Santa Martha, Varadero, Cárdenas y zonas cercanas que puedan aportar cualquier información.
Y es que en la Cuba actual, una estación de energía portátil no es simplemente un electrodoméstico más. Con apagones que en algunas provincias superan las 20 horas diarias, estos equipos se han convertido en productos extremadamente codiciados dentro del mercado negro.
Hoy un sistema solar básico puede costar decenas de miles de pesos cubanos, cifras imposibles para la mayoría de los trabajadores estatales. Eso explica por qué los delincuentes priorizan este tipo de equipos incluso por encima de otras mercancías.
El caso de NaEs Clóset tampoco parece aislado. Cada vez son más frecuentes los reportes de robos contra negocios privados, mipymes y pequeños emprendedores que intentan sobrevivir dentro de una economía colapsada.
Desde que el régimen autorizó parcialmente las mipymes en 2021, surgió una nueva generación de cubanos que apostó por levantar negocios propios pese a la falta de recursos, la inflación brutal, la persecución burocrática y los constantes apagones. Pero junto con ese crecimiento también aumentaron los robos, la inseguridad y la sensación de abandono.
Muchos emprendedores denuncian que las respuestas oficiales suelen ser lentas o insuficientes, mientras el deterioro económico sigue empujando a más personas hacia el mercado ilegal y la delincuencia.
Nayara cerró su mensaje con palabras que conectaron con muchísima gente dentro de Cuba. Recordó que detrás de cada negocio no hay solamente productos o dinero, sino también sueños, sacrificios y años de esfuerzo en un país donde emprender se ha convertido casi en un acto de resistencia diaria.

