¿Por qué miles de cubanos se están repatriando tras una larga ausencia en la Isla?

Tras larga ausencias en la Isla, en ocasiones de décadas, miles de cubanos han aceptado la opción de repatriarse para recomenzar sus vidas en la tierra que los vio nacer y que, por las causas más disimiles, abandonaron un día.

Indira es una de ellos. Mulata de 42 años ha vuelto con su madre Dolores de 79, para vivir con ella en su casa de la calle Obrapía, en La Habana Vieja. Indira llevaba 19 años fuera de Cuba, e incluso había perdido su nacionalidad.

“Esto indica el creciente interés de los ciudadanos cubanos para volver a residir de manera permanente en su país, lo que no les impide volver a viajar al exterior y hacer una vida normal como cualquier ciudadano de otra nacionalidad”, expresó el director de Asuntos Consulares del Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX) a los medios cubanos.

Ahora con la reforma migratoria de 2013, aprobada durante la gestión del expresidente Raúl Castro, los cubanos que residen en el exterior pueden pedir su retorno y residencia permanente en la Isla.

Miles de cubanos han aceptado la opción de repatriarse para recomenzar sus vidas en la tierra que los vio nacer

La nueva ley incluye a todos los nacidos en la mayor de la Antillas, excepto los que hayan abandonado el país por estar involucrados en “acciones hostiles contra los fundamentos políticos, económicos y sociales del Estado” y los “que salieron ilegalmente del país a través de la Base Naval de los Estados Unidos en Guantánamo”.

La reforma ha posibilitado también que los cubanos que viven en la Isla puedan viajar al extranjero sin la necesidad del ominoso permiso de salida.

Oportunidad que estos han aprovechado con creces, pues desde la reforma ha hecho uso de esa potestad unos 820 mil, de los cuales el 78 % lo hizo por primera vez.

Una historia particular

Indira no tuvo suerte fuera de Cuba. Abandonó la Isla cuando tenía 23 años y tras casi dos décadas en el exterior no consiguió salir adelante.

“Me enamoré y me fui a Italia con un novio. Luego allá las cosas no nos fueron bien juntos, no nos entendimos y nos separamos”, recuerda.

Su novio Antonio Monti era un turista italiano de 64 años. Ella se dedicaba, junto con algunas amigas a acercarse a los extranjeros como él para divertirse como pudieran. Sin embargo, a pesar de toda la evidencia Indira no se asumía a sí misma como una prostituta o jinetera:

“No éramos jineteras ni prostitutas. Nada más salíamos a divertirnos y si alguien se brindaba, pues ya. No importaba que fuera cubano o extranjero, aunque si venía de fuera mejor (….) Antonio se fue, pero empezó a llamarme todas las semanas. Se había enamorado de mí. Regresó una vez más, pero solo, y luego ya la última vez vino y me dijo que si yo quería irme con él, a vivir a Italia”.

 

Así que en 1999 se fue a Italia con él. No fue feliz allá y la venció la nostalgia, por lo que decidió repatriarse, ahora en mejores condiciones económicas que cuando se fue. Sin embargo, su idea no es quedarse a vivir en Cuba: “(…) en Cuba es imposible vivir. Las cosas básicas para que un ser humano sea feliz no las hay, yo regresé momentáneamente por mami, para repatriarme y ayudarla con un negocio que le voy a montar. Pero aquí yo no vuelvo a vivir ni muerta”.

Invertir… también los negocios atraen a los cubanos a su tierra

La gran mayoría de los cubanos que han decidido repatriarse lo han hecho con la idea de invertir sus ahorros en la Isla para aprovechar las oportunidades que la reforma de Raúl Castro ha abierto en el sector privado.

Por lo general dirigen sus inversiones al negocio inmobiliario y el turismo, dos de los filones más rentables de la maltrecha economía cubana.

Para concluir el trámite migratorio, Indira tendrá que explicar a las autoridades cubanas por qué desea “volver a vivir” en su país, mostrar su pasaporte vigente y nombrar a una persona de referencia en Cuba (en su caso su madre) que le alojará y mantendrá hasta que tenga ingresos propios (esto último es casi risible en la casi totalidad de los que regresan, pues por lo general es al revés).

Cuba como mercado casi virgen puede resultar – a pesar de los consabidos riesgos – una oportunidad de oro para los que se desean iniciar como pequeños empresarios. Así lo asumió Marta Deus de 29 años, a quien sus padres se llevaron a vivir a España cuando apenas tenía 12 años.

“A esa edad no te explican los porqués, solo te comunican una decisión. Después me han dicho que los motivos fueron de salud porque yo era muy asmática y Cuba es muy húmeda. Pero yo supongo que no pudo ser eso solamente. Estábamos en el periodo especial y eso tuvo que influir”, dice la joven.

Cuando finalmente logró repatriarse en 2014 montó su negocio en Cuba. Es dueña de una oficina que brinda servicios de contabilidad y asesoramiento a empresas, una agencia de mensajería y una revista en línea dedicada a promover los negocios del sector privado en Cuba:

“En España estudié la enseñanza básica y luego hice la universidad y un máster en dirección y administración de empresas. Y cuando en el 2012 vinieron las reformas al sector privado, analicé bien las leyes y llamé a dos amigos de acá de Cuba y les dije que quería abrir algo”, recuerda Marta.

Al repatriarse afirma Marta que se convirtió en una especie de embajadora de la repatriación, pues comenzó a sugerirles a muchos cubanos que vivían en España que lo hicieran, pues Cuba había cambiado y las condiciones eran ahora inmejorables.

También las ventajas de los repatriados pintan cantos de sirena

La mayoría de los repatriados no planean establecerse de manera definitiva en la isla. Muchos de ellos no regresan porque quieren vivir en Cuba, sino porque esta opción les permite tener ciertas ventajas económicas.

Estas ventajas económicas incluyen el ahorro en la tramitación de documentos como el pasaporte. A un cubano que reside en Estados Unidos le cuesta $400 obtener el pasaporte de su país, que necesita para viajar a la isla. Con el estatus de residente en Cuba, solo le costaría $100. La renovación, que se realiza cada dos años, le saca del bolsillo al cubano de afuera $200, mientras que si es residente en Cuba, solo $25.

También al regresar como residentes a la isla, los cubanos tienen derecho a llevar un cargamento por vía marítima que se denomina el menaje de casa, que incluye electrodomésticos, muebles y enseres, y que no paga aranceles de aduana. Además, desde la isla pueden importar artículos no comerciales en moneda nacional.

Entre los requisitos para ser aceptado como repatriado en Cuba, la persona debe tener alguien que lo acoja en su casa y se haga responsable de su manutención hasta que pueda hacerlo por sí mismo.

Sin embargo, la mayoría de los que regresan cuentan con sus propios recursos económicos y en muchos casos tienen intención de invertir en un pequeño negocio, como un restaurante “paladar” o una peluquería.


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