El dÃa 6 de abril, un memorable hombre, pero con un desenlace muy triste, llegarÃa a su cumpleaños número 82. Tras tener un problema grave con la bebida el cual lo separa para siempre de sus seres queridos, comienza a vivir en las calles de La Habana, cobijándose con cartones y siendo rechazado por la sociedad. Su vida cambió drásticamente, ya que él era otra persona.
En otros momentos de su vida, especÃficamente en el año 1975 perteneció al famosa Operación Carlota (creada por el paÃs bajo el mandato de Fidel Castro), por lo que viajó hasta Luanda para ayudar con la causa angolana. Esta persona incluso, alcanzó el grado de mayor dentro de la militancia del paÃs y muchas personas de su barrio, en 10 de octubre, dicen que era un hombre alegre y que iba cantando por las calles de su ciudad. Las personas más cercanas a él lo conocÃan como Pedrito, ya que tenÃa cierta similitud con el famoso cantante de Los Van Van.
Quienes lo conocieron, dicen que mientras no tomara, era una buena persona, totalmente distinto a cuando estaba bajo los efectos del alcohol. Andaba siempre desarreglado, con un viejo bastón de madera. También le gustaba recordar y contar a quienes lo escuchaban, sus historias, sobre todo, la que dio al traste con su vida y dio inicio a su vicio. Comenta que para salvar su ubicación durante la guerra tuvo que sacrificar tres vidas de personas que trabajaron con tropas enemigas y estaban condenados a morir tarde o temprano, pero se arriesgaba mucho, por lo tanto, la decisión que tomo era lo único que podÃa hacer. Nunca olvidó eso, tal hecho lo llevó a fallecer solo y rechazado por todos pasada las 12 del dÃa, en una jornada del año 2009.
Por otra parte, esta Jesús MarÃa quien durante la guerra de Angola fue piloto de los conocidos aviones MIG. Comunista de los pies a la cabeza, vivÃa en un departamento en la zona céntrica del municipio capitalino de Playa, tenÃa una mujer extranjera, una sola hija, es decir, construyó poco a poco una vida completa. Lamentablemente a lo largo de esa construcción, la demencia lo fue consumiendo poco a poco. Vigilaba a su esposa e hija, también a las personas que vivÃan cerca de su casa. Redactaba escritos que enviaba al departamento de la Seguridad del Estado, sobre personas que tenÃan actitudes contrarrevolucionarias, como es el caso de un matrimonio que vivÃa por su casa.
No coincidió con el Estado en la decisión de abrir el turismo de la isla a nuevas inversiones, además le pareció descabellada la idea de permitir la tenencia del dólar nuevamente cuando él habÃa luchado tanto por eliminar cualquier rastro estadounidense que tuviera cerca. Debido a la situación mental y a su fuerte carácter, su familia lo abandonó y fallece solo a causa de un derrame cerebral.
También está el caso del ciudadano Douglas G. quien desearÃa haber fallecido hace mucho tiempo. Debido a una detonación de una mina en el paÃs africano perdió una extremidad, y vive hasta hoy con una sola pierna. Actualmente se dedica a vender chucherÃas en una avenida, sentado en su silla de ruedas para poder tener qué comer dÃa a dÃa en esa sociedad. Sin importar sus méritos en la guerra de Angola, cobra 1675 pesos cubanos de jubilación, lo cual es muy poco en compensación con el sacrificio que hizo, este dinero no le da para más gastos que el eléctrico y algunas compras del agromercado. Como si fuera poco, tiene cirrosis hepática y tiene mucha debilidad por la bebida.
No viven cómodamente, para nada, su hogar es un pequeño cuartico en un solar del Cerro. Sin familia ni descendientes no tiene quien vele por él. Realmente no le interesa el futuro, ni lo que sucede en su vida actualmente, solamente sobrevive un dÃa detrás del otro en la espera de que la muerte le llegue. Parece un muerto viviente realmente, durante su juventud, estuvo 16y largos años unido fuertemente a la causa de Angola, pero no salió 100% victorioso de ella, le quedaron bastantes secuelas psicológicas que nunca llegó a superar.
De acuerdo a los registros, aproximadamente 300 mil personas fueron a la guerra, de ellos casi 3000 fallecieron en combate o resultaron heridos. Fidel Castro desde la isla, dirigÃa todas las acciones de combate que se realizaron en Angola, contando con la acción de muchÃsimos cubanos y bastante armamento para enfrentar lo que venÃa.
Controlaba y sabÃa acerca de todo lo que ocurrÃa en la guerra. Incluso, un grupo de personas que pertenecÃan a las milicias fueron a grabar y a registrar en cámaras lo que estaba sucediendo para que él pudiera conocerlo todos los datos. Además, sabÃa de todo lo que consumÃan sus hombres en la guerra.
No se sabe con certeza que cantidad de dinero se gastó en la guerra el Gobierno. Lo que sà se conoce es que muchos de los participantes fueron gravemente afectados. Después de comenzarse a implementar el ordenamiento económico, la crisis y los productos a sobreprecio no ayudan a la situación del cubano, y mucho menos a la de muchos de estos combatientes que hoy viven en las calles y padecen de enfermedades mentales a causa de los traumas de la guerra. MuchÃsimos de ellos están siendo consumidos por vicios como el alcohol.
Aun asÃ, existen más personas que no están siendo recompensadas por el Estado, aquà también se encuentran los soldados de la guerra clandestina, quienes estaban dentro del grupo de jóvenes que conformaban el Movimiento 26 de julio o el Directorio Revolucionario 13 de Marzo, es decir, combatientes que pusieron en riesgo su vida por la Revolución. Estas personas, luchaban desde acciones consideradas actos terroristas, pero fueron de gran utilidad en la guerra en la Sierra.
También está el caso de mujeres que tienen un memorable historial en la lucha como lo son Natalia BolÃvar, Gladys Marel GarcÃa y Norma Porras. Estas señoras le reclaman actualmente al Gobierno que no se les ha reconocido su entrega a la causa revolucionaria y exigen que a estas personas de la lucha clandestina se les otorgue todo lo que debieran recibir por su larga y arriesgada labor durante años.
La revista Joven Cuba, escribió acerca de estas personas, apoyando la causa de estas señoras, reconoce que no se les está recompensando por la labor ejercida, y que es una grave falta de respeto y consideración que sean apreciadas por las autoridades como ciudadanas comunes, como civiles que están simplemente jubiladas. Exigen un apoyo especial por parte del Gobierno en agradecimiento al trabajo realizado, especialmente, porque estas personas tienen ya aproximadamente 85 años de edad.
Como ellas, muchÃsimas personas han dado su vida a la Revolución y no han sido recompensadas por ello. Personas que combatieron a Batista, participaron activamente en la guerra e incluso aquellas que fueron fieles e importantes peones durante los primeros años después del triunfo, velando e informando a las autoridades acerca de quienes hacÃan que cosas en la sociedad y quienes apoyaban al 100% la causa, hoy, no son nada para el Gobierno.
Estas personas actualmente, en su mayorÃa comparten diferencias con sus familiares y amigos o simplemente no tienen por su adoración extremista a la Revolución. A pesar de que ya no se encuentren activos en la lucha, si están pendientes de todo lo que ocurre en el plano de las ideas en la isla.
Además, estos ciudadanos no se aprovecharon nunca de su posición en la lucha para sacar bienes materiales ni ventajas sobre otras personas por su cargo, lo hicieron por convicción. Fueron totalmente fieles y los que todavÃa están vivos, van impartiendo el legado de Fidel entre los jóvenes, es decir, aun después de todo siguen unidos a un gobierno que no los atiende como deberÃan.
En otros paÃses, a los militantes y luchadores del paÃs se les respeta e incluso se les da las gracias por su labor invaluable. Tal es asà que a las personas que lograron salir con vida del Desembarco de NormandÃa durante la Segunda Guerra Mundial, los gobiernos de Francia, Estados Unidos y Gran Bretaña, los convocan a un homenaje a su labor y para celebrar la victoria en este perÃodo tan triste de la historia de la humanidad.
Lamentablemente en Cuba no ocurre asà y es muy triste que a estas personas que tanto lucharon por un paÃs que actualmente va de mal en peor, no se les otorgue todo lo que deberÃan tener solamente por ser quienes son. Tantos años de lucha armada solo les han servido para padecer de enfermedades mentales y para contar las historias de batallas que no fueron compensadas.